Se compromete Sheinbaum a guardar legado de AMLO y no discriminar a la oposición
“¡Presidenta, presidenta!”, se escuchaba al unísono en el Zócalo. La gente llevaba banderas, pancartas de apoyo a Sheinbaum y a otros candidatos a puestos de elección popular
CIUDAD DE MÉXICO, 29MAYO2024.- Claudia Sheinbaum, candidata a la presidencia de la República, encabezó su cierre de campaña en la plancha del Zócalo. La ex jefa de gobierno estuvo acompañada por Clara Brugada, candidata a la jefatura de gobierno de la capital, así como de las y los candidatos a gobernadores. FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM
/Galo Cañas Rodríguez
Ante una Plaza de la Constitución atiborrada de gente vestida de guinda, Claudia Sheinabum cerró su campaña presidencial. Y ahí, en un templete frente a la casa del presidente Andrés Manuel López Obrador, la morenista se comprometió a guardar el legado del tabasqueño, a ser una buena presidenta y a no discriminar a la oposición.
“¡Presidenta, presidenta!”, se escuchaba al unísono en el Zócalo. La gente llevaba banderas, pancartas de apoyo a Sheinbaum y a otros candidatos a puestos de elección popular y, esta vez, la gente portaba una banda presidencial de cartón con la imagen de la exjefa de gobierno y la leyenda: “Llegamos todas”.
Esa frase encendió los ánimos de los presentes. En ese Zócalo, donde cada 8 de marzo se reúnen las mujeres a exigir justicia por las desaparecidas, violadas, asesinadas, violentadas; donde cada año el Palacio Nacional está amurallado, Sheinbaum les mandó un mensaje:
“Desde esta tribuna les digo a las jóvenes, a todas las mujeres de México, compañeras, amigas, hermanas, hijas, madres, abuelas: ¡No están solas!”, exclamó y los asistentes la ovacionaron.
Y otra ovación se la dieron a López Obrador. La gente decía que gritaría lo más que pudiera con la esperanza de que el mandatario se asomara por el balcón de Palacio Nacional.
“¡Es un honor estar con Obrador!”, coreaban una y otra vez.
Sheinbaum pidió a los asistentes que el 2 de junio hicieran realidad el famoso Plan C, quiere carro completo para la alianza Morena-PT-PVEM. La gente respondió con un “sí” rotundo.
Aunque habló de la corrupción de la oposición, a final de cuentas ofreció paz a quienes no concuerdan con la 4T.
“Sabemos que el disenso forma parte de la democracia y que aunque la mayoría del pueblo respalda nuestro proyecto, nuestro deber es y será siempre velar por cada una y cada uno de los mexicanos sin distingos. Por lo mismo, estoy segura que aunque muchas mexicanas y mexicanos no coinciden plenamente con nuestro proyecto o tienen preferencias por otras fuerzas políticas, todas y todos habremos siempre de caminar en paz y en armonía, sin discriminación”, dijo.
Previo a Sheinbaum tomó la voz Clara Brugada, candidata de Morena-PT-PVEM a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, quien ofreció reconciliación a quienes no apoyen a la 4T, eso sí, después de las elecciones del 2 de junio.
Brugada fue la única candidata, aparte de Sheinbaum, en hablar. Fue la segunda con más aplausos de los presentes.
Otros dos personajes a los que la gente les echó porras fueron el excanciller Marcelo Ebrard y la candidata a la gubernatura de Veracruz, Rocío Nahle. A esta última, Sheinbaum la abrazó con efusividad al inicio del acto de campaña, en señal de respaldo ante las denuncias que tiene por presunto enriquecimiento ilícito.
A Sheinbaum la arroparon los candidatos de la 4T a las gubernaturas que se juegan este domingo; el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado; y las corcholatas Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Manuel Velasco, Gerardo Fernández Noroña y Adán Augusto López.
La gente aguardó por horas para escuchar a Sheinbaum. En las calles aledañas se peleaban por pasar a la plancha del Zócalo, se gritaban, se aplastaban y no respetaban ni a adultos mayores ni a niños. Hubo personas atendidas por insolación y por falta de aire porque la gente se amontonaba.
A las 4:10 de la tarde apareció la candidata presidencial resguardada por un elemento de seguridad y seguida por el empresario Epigmenio Ibarra, quien llevaba una cámara para documentar el cierre de campaña, como lo hizo con López Obrador.
Por 20 minutos, la candidata se tomó fotografías con los asistentes, dio autógrafos, pero no recibió ningún documento con peticiones que la gente llevaba para ella.
Ya en el templete, frente a la monumental bandera de México -en esta ocasión sí la pusieron en el asta-, Sheinbaum dijo que cerca de 3 millones de personas acudieron a sus asambleas multitudinarias, que México terminó con el neoliberalismo, que hay menos pobres y un crecimiento económico que superó todas la expectativas.
Entonces, preguntó: “¿funciona la transformación?”
“¡Síiiii!”, le respondieron a gritos los asistentes.
“Es imperativo decir también que nuestro proyecto defiende la democracia, las libertades, la verdad y la dignidad de las personas. Lo digo porque los adversarios, la oposición y sus intelectuales han planteado que en esta elección se juega la democracia o el autoritarismo. Lo que no entienden, y hay que insistir para que no haya confusiones, es que la democracia siempre estado del lado de nuestro movimiento y ha sido nuestra bandera”, enfatizó.
Aunque después ofreció paz, la candidata dijo que los fraudes, magnicidios y compra de votos son característica de la oposición, “por eso, México no quiere regresar al pasado”.
Anunció entonces que en octubre habrá un programa de gobierno 2024-2030 con características similares a las que expuso López Obrador como candidato presidencial: gobierno austero, no a los gasolinazos, no usará la fuerza del Estado para reprimir al pueblo, no permitirá el maíz transgénico, no habrá influyentismo, no se sujetará a ningún poder económico o extranjero por más poderoso que sea y no regresará el avión presidencial ni el Estado Mayor Presidencial ni las pensiones a los expresidentes.
“¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, coreaba la gente.
Entonces, Sheinbaum pidió el voto para todos los candidatos de la 4T y citó a la gente en el mismo lugar el 2 de junio en la noche para festejar su triunfo en las urnas.
Así cerró su campaña la morenista y una vez que salió del escenario entraron a un templete alterno los integrantes del grupo de cumbia Los Ángeles Azules.
Los asistentes enseguida relacionaron a Clara Brugada con el grupo: “De Iztapalapa para el mundo”, gritaban.
El Zócalo se convirtió en una gran pista de baile de asistentes que se quedaron a disfrutar al famoso grupo.
Entre los asistentes más vistosos se encontraban los sindicalistas de SUMA y de CATEM.