En San Lázaro, la reforma electoral volvió a tropezar con la realidad.La iniciativa no pasó: obtuvo 234 votos a favor, 259 en contra y una abstención, lejos de la mayoría calificada que necesitaba.
El mensaje fue claro: ni la narrativa de austeridad electoral alcanzó, ni los aliados del oficialismo quisieron acompañarla.PT, Partido Verde, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano cerraron filas en contra, con el argumento de que el sistema actual todavía garantiza pluralidad y representación.
Desde Morena, Ricardo Monreal defendió el proyecto bajo la promesa de elecciones más limpias, más cercanas y menos costosas.Pero en política, cuando no alcanzan los votos, tampoco alcanza el discurso.
Y aunque esta batalla se perdió, el debate no termina aquí.Morena ya perfila el llamado Plan B para intentar rescatar parte de la reforma por otra vía.
SALARIO IGUAL POR TRABAJO IGUAL
Donde sí hubo consenso fue en el Senado.Por unanimidad, con 109 votos a favor, se aprobó una reforma para establecer que pagar menos a una mujer por el mismo trabajo que a un hombre será considerado violencia laboral.
No es un gesto menor. Es, al menos en el papel, un paso firme contra una desigualdad que durante años se volvió costumbre en demasiados centros de trabajo.
Ahora la minuta ya fue enviada a la Cámara de Diputados.Y ahí se verá si el compromiso con la igualdad salarial es real o solo un discurso que luce bien en tribuna.
PRI ARREMETE CONTRA REFORMA ELECTORAL
Y mientras Morena insiste, el PRI endurece el tono.Rubén Moreira reiteró el voto en contra de su bancada y acusó que la propuesta concentra poder y debilita la democracia.
No se quedó ahí.La calificó como una “Ley Maduro”, al advertir que podría empujar a México hacia un esquema de partido dominante.
Así está el clima político: menos negociación, más confrontación y una reforma electoral que, por ahora, parece más símbolo de ruptura que de consenso.
PROFECO TENDRÁ MÁS FACULTADES
En otro frente, la Comisión de Economía en la Cámara de Diputados avanzó con cambios para fortalecer a la Profeco y reforzar la protección de las personas consumidoras.
La apuesta es ampliar sus herramientas de información, orientación y defensa en un momento en el que la publicidad invasiva y el uso de datos personales pesan cada vez más en la vida cotidiana.
El fondo del asunto es simple: hoy defender al consumidor ya no solo significa cuidar el precio de un producto, sino también proteger su información, su privacidad y su derecho a no ser invadido por el mercado.