Eduardo Penafiel

Reportes recientes relacionados con las redes sociales exponen que el crecimiento ha bajado su ritmo y muchas de ellas se encuentran en un punto en donde parecen haber llegado a su tope de usuarios. Mientras que en los países con menos penetración de internet las cifras son positivas y representan una oportunidad para seguir creciendo, en Estados Unidos, Canadá y en los países más importantes de Europa y el resto del mundo, estos números comienzan a estabilizarse y en muchos casos, a estancarse.

Para Facebook, el escándalo relacionado con Cambridge Analytica sumado al nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) le ha pegado duro, sufriendo una caída en el valor de sus acciones y peleando constantemente por controlar la información a la que pueden acceder las aplicaciones conectadas a la red social.

Twitter lleva varios meses avisándole a sus inversionistas que no crecerá, invirtiendo mucho dinero y esfuerzo en eliminar cuentas falsas y manejadas por inteligencia artificial (bots), luchando contra aquellos perfiles que afectan su reputación atacando a marcas, a personalidades y manipulando información con fines políticos.

Snapchat lleva meses tratando de recuperar a los usuarios que han migrado a Instagram gracias a Instagram Stories, que básicamente copia (de manera muy efectiva) su función principal. Y aunque Instagram es de las redes que mejores cifras en cuanto a crecimiento de usuarios presenta, también comienza a sufrir debido a su relación con Facebook y a las recientes críticas que acusan a la red social de causar depresión y ansiedad a generaciones más jóvenes.

Como una reacción ante estas situaciones y a la presión por parte de las nuevas legislaciones relacionadas con al privacidad, en el 2017 Facebook, Twitter, Microsoft y Google se unieron para crear el Data Transfer Project, una iniciativa que le permitirá a cualquier usuario conocer los datos que cada servicio tiene almacenado, descargarlos y transferirlos a uno nuevo. El DTP es una especie de programa de portabilidad que busca que los usuarios tengan un mejor control sobre sus datos fomentando la sana competencia, aportando la opción de abandonar un servicio y cerrar una cuenta de forma sencilla o simplemente facilitar la forma de respaldar la información.

Para aplicaciones nuevas, el DTP suena como un gran aliado ya que teóricamente facilita a un usuario el no empezar desde cero al transferir de forma sencilla sus fotos, publicaciones, listas de música, información de pago y demás actividad. Pero muchos han puesto en duda el modelo diciendo que en realidad este proyecto simplemente sirve para disminuir la presión que tienen las grandes compañías por parte de gobiernos alrededor del mundo que exigen una mayor transparencia y regulación sobre los datos que se obtienen de los usuarios y como se manejan.

Aunque no existe una fecha oficial para que quede listo el protocolo para este proyecto, hace unas semanas se mostraron avances relevantes que pretenden estandarizar el manejo de los datos para todos los usuarios en internet, algo que en principio tendría un efecto positivo al tratar el tema del uso de la información de forma abierta y transparente.

Por lo pronto, el freno en el crecimiento de usuarios para estos grandes servicios parece ser algo fácil de superar gracias a la capacidad de reacción de estos jugadores al introducir rápidamente nuevas funcionalidades y mejoras para atraer a nuevos usuarios.

Pero también estos indicadores podrían marcar el principio de un cambio importante para el ecosistema digital, en donde ganarse la confianza de los usuarios se está convirtiendo en una tarea muy complicada y más, cuando son ellos los que quieren el control de su información y decidir qué se puede y qué no se puede hacer con ella.

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