La diversidad es uno de los temas que más polariza el debate político actual. Vista como una amenaza a la tradición; su esencia, beneficios y oportunidades se difuminan entre tanta desinformación ¿Y si la diversidad fuera un motor de competitividad económica? ¿Si la inclusión de población LGBTIQ+ y diversa no fuera sólo un imperativo ético, sino una ventaja estratégica para la competitividad urbana? Citi Ratings 2025 así lo demuestra.
El ranking desarrollado por Open for Business, para el que participé como experto de América Latina, evalúa 149 ciudades a nivel mundial, y en sus resultados ha demostrado que las urbes con mayor inclusión LGBTQ+ presentan 4 veces mejor rendimiento en capital humano, medido por calidad de vida, nivel educativo y atracción de talento universitario. También evidencian 2 veces mejores resultados en innovación y 2.5 veces más actividad emprendedora en comparación con ciudades menos inclusivas. Este patrón se sostiene de manera global, y América Latina no es la excepción.
Panorama de ciudades en América Latina
Buenos Aires, Montevideo, Santiago, Sao Paulo (B): lideran con un ecosistema empresarial diverso y fuerte presencia de iniciativas corporativas inclusivas. Aunque persisten desafíos, las empresas están supliendo el auge de posturas anti diversidad, con programas de empleo para personas trans y foros de negocios LGBTQ+.
Brasilia Mexico, City San Jose, Rio De Janeiro, Bridgetown, Bogota y Medellin (CCC y CC): tienen marcos legales favorables, pero enfrentan retos de implementación y persistencia de fuertes estigmas sociales.
Guadalajara, Kingston, Lima, Monterrey y Panama City (C): aún presentan limitaciones significativas en inclusión y muestran menor dinamismo económico vinculado a la diversidad.
Menor diversidad menor competitividad
Ciudades como Asunción, San Salvador, Ciudad de Guatemala y Tegucigalpa se encuentran entre las peor calificadas (categoría E y D). Estos centros urbanos enfrentan entornos legales restrictivos para las personas LGBTQ+, altos niveles de discriminación y una ausencia casi total de políticas inclusivas. Además, la debilidad institucional, los altos índices de inseguridad y la falta de voluntad política para abordar la inclusión como una estrategia de desarrollo refuerzan su rezago económico frente a otras capitales latinoamericanas.
Empresas como catalizadoras del cambio
Una de las principales conclusiones del informe es que las empresas desempeñan un papel crucial en acelerar la inclusión, especialmente cuando las políticas públicas avanzan lentamente. La promoción de entornos laborales seguros, programas de diversidad y alianzas con la sociedad civil son factores que impulsan no solo la reputación de las empresas, sino también la productividad y retención de talento.
Las organizaciones sociales juegan un rol importante en promover una cultura de inclusión, cuando no existen políticas de Estado. En Kingston (Jamaica), las organizaciones sociales han impulsado campañas de aceptación de la diversidad, enfocadas en fomentar la integración de la población LGBTIQ+ local y hacer más amigable la experiencia de los turistas pertenecientes a esta comunidad. El resultado ha sido una subida de posición en el ranking de Kingston, no condicionada por políticas de Estado.
El mensaje del Open for Business City Ratings 2025 es claro: las ciudades que apuestan por la inclusión ganan. América Latina, con su juventud diversa y su potencial económico, tiene la oportunidad de convertir esta inclusión en su nueva ventaja competitiva.