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Luis León

lleon@ejecentral.com.mx
El temor a ser detenido alejó a los connacionales del Consulado, sobre todo en momentos en que los dreamers están en la antesala de la deportación

El consulado mexicano ubicado en Salt Lake City, Utah, a cargo de José Vicente Borjón López-Coterilla, se convirtió
prácticamente en una “ratonera”, o como diría el general Jonh F. Kelly en un cul de sac, para los connacionales
indocumentados que quieran realizar cualquier tipo de trámite en esas instalaciones diplomáticas mexicanas.

Ante el temor de ser detenidos por las autoridades migratorias estadunidenses, los trabajadores mexicanos prefieren
trasladarse a otros consulados, con recorridos que van de tres hasta nueve horas de viaje, para realizar algún trámite.

Sin que se conociera el motivo, el pasado ocho de agosto de 2017 el consulado mexicano en Utah se mudó y desde entonces
sus nuevas oficinas se ubican dentro del mismo edificio que el servicio de migración del gobierno estadunidense. Sólo los divide un piso, la representación mexicana está en el número dos y el ser vicio de inmigración en los pisos tres y cuatro.

Así que para poder llegar a las ventanillas del gobierno mexicano los migrantes corren el riesgo de encontrarse con personal
de las oficinas de migración, lo que ha generado desconfianza y temor en la comunidad mexicana radicada en Utah y el oeste
de Wyoming.

No se tiene una cifra oficial, pero de acuerdo con las propias autoridades de la Cancillería, alrededor de unos 350 mil mexicanos habitan en los cuatro principales condados que rodean el consulado de Salt Lake City, San George, Wyoming, Utah y Reno, tan sólo en este último la cifra de trabajadores agrícolas sin papeles representan cerca del 80%, mismos empleados que trabajan en labores de limpieza en los campos de golf una vez que las nevadas invernales se alejan. Se calcula que son unos 100 mil los que no poseen documentos para su estancia legal.

nsuco

Desde el inicio de su administración, Donald Trump ha impulsado diferentes políticas antiinmigrantes, la última de ellas se
consumó este martes, cuando su gobierno declaró el fin del Plan Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por
sus siglas en inglés), el cual fue creado por una orden ejecutiva, en junio de 2012, por el presidente Barak Obama, y que
permitió estudiar y trabajar a unos 800 mil jóvenes, quienes han quedado en el limbo y necesitarán la asesoría legal de todos
los consulados en ese país.

Cuando John F. Kelly, se presentó ante Comité del Senado de para obtener su ratificación como Secretario de Seguridad
Interna del presidente Trump, a finales de noviembre de 2016, el general usó una palabra para describir cómo se construiría el muro fronterizo con México para resguardar los intereses norteamericanos, la cual fue cul de sac, el término se ocupa
coloquialmente para llamar a un callejón sin salida.

Y esa impresión dan ahora las oficinas consulares mexicanas. En la fachada principal hay un cartel que da la bienvenida a us
citizenship and immigration services, en el 660 de la calle Este en Central City de Salt Lake City. La única señal de la existencia de una sede del servicio exterior mexicano es una bandera nacional.

En el primer piso deambulan por oficinas y consultorios, dentistas y abogados, pero para los mexicanos, que mes con mes
envían de entre 400 y 800 dólares a sus familiares radicadas en el país, la entrada es por la puerta trasera, por el
estacionamiento. En la calle de este 700 sur, a espaladas de la entrada principal, es por donde acceden los indocumentados.

Los mexicanos residentes en estos cuatro condados requieren varios de los servicios que ofrece la representación mexicana,
como es el caso de la matrícula consular, porque sin ella no pueden hacer varios trámites, como por ejemplo inscribir a sus hijos no nacidos en Estados Unidos en la escuela. Ese documento les funciona como comprobante de domicilio y se las expiden con un costo de 27 dólares. También los consulados emiten actas de nacimiento por 13 dólares.

La oficina diplomática además ofrece algunos servicios preventivos de salud, los que por ahora disminuyeron en este
consulado, y entre los que se encuentran la detección oportuna en VIH y Sida, índice de masa corporal, niveles de colesterol y glucosa, entre otras; así como orientación sobre alternativas de seguros médicos.

Esos beneficios sí son utilizados por los mexicanos, al menos así lo muestran las cifras oficiales, en las que se establece que,
de septiembre de 2016 a junio de 2017, se atendieron alrededor de un millón 230 mil personas, y se ofrecieron aproximadamente 3 millones de servicios, en toda la red consular instalada en EU.

Los migrantes en cifras:

• 15 millones 342 mil mexicanos viven y trabajan en EU, según el U.S. Bureau of Labor Statistics.
• De septiembre de 2016 a junio de 2017, se expidieron 167 mil 156 copias certificadas de actas de nacimiento de
mexicanos.
• 150 mil 502 actas emitidas en 2015 por consulados y embajadas de México en el mundo. Para el año siguiente
creció en 277 mil 837casos, y en lo que va de este año ya alcanzan los 135 mil 516 documentos.
• El 17 de febrero de 2017 México destinó 54.3 millones de dólares, para la protección de connacionales. Entre
febrero y junio de 2017 se han transferido el 26.5% del total.

78% de los dreamers mexicanos

Desde que Donald Trump amenazó que echaría abajo el programa de Acción Diferida para los Llegados en la
Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) lo dreamers abarrotaron las oficinas de migración con solicitudes de
renovación.
La recta final de la elección en noviembre pasado detonó las solicitudes de renovación de DACA, las cuales
crecieron 800 por ciento, entre el tercer trimestre de 2016 y julio de este año.
En la primavera de 2016, las solicitudes de renovación para los beneficiarios por DACA pasaron de 16 mil a 122
mil hasta el 1 de septiembre pasado.
Los jóvenes migrantes mexicanos sin documentos captaron más de tres cuartas partes de los receptores totales
de DACA.
Desde el segundo semestre de 2012, 618 mil 342 solicitudes de primera vez y 622 mil 170, en el primer periodo
de renovación correspondieron a mexicanos.
Antes de que el gobierno federal cancelara el programa, al menos 200 mil beneficiarios lograron renovar el
beneficio.
Hasta 2014, el Pew Research Center calculó que 1.1 millones de menores migrantes que llegaron con menos de
16 años sin documentos a Estados Unidos.
Desde agosto de 2012 hasta la cancelación del programa, 78% de los migrantes sin papeles que llegaron a
Estados Unidos cuando eran menores se apegaron al programa.

corba-DACA

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