Cuando Irmin Schmidt recuperó la memoria
El legendario músico de 80 años presentó su nueva producción en la Fonoteca Nacional
NAHUM TORRES
The Lost Tapes es un disco de CAN que recupera sesiones de estudio, algunos temas para cine y grabaciones en vivo realizadas entre 1968 a 1977 que permanecieron almacenadas, o “más bien, olvidadas” en el archivo por más de 30 años hasta que, con la ayuda e insistencia del productor inglés Daniel Miller, Irmin Schmidt, fundador de la extinta banda alemana de Krautrock, se atrevió a sumergirse en horas y horas de grabación. Encontró “mucha basura”, pero también ambientes y sonidos electrizantes y así logró conformar un álbum triple que apareció en las tiendas de discos europeas como LP a mediados de 2012.
Esta nutrida compilación sirvió de pretexto para que, a iniciativa de Independent Recordings, Schmidt (1937) y Miller (1951) dialogaran sobre su proceso curatorial en la Fonoteca Nacional; sin embargo, el creador de The Normal no pudo estar presente –mandó saludar a los asistentes a través de un video pregrabado.
Más que una charla, Schmidt compartió ante una asistencia conformada por fans, productores de música electrónica y melómanos, algunas instantáneas de la memoria, como sus influencias, ciertas vivencias con John Cage y Karlheinz Stockhausen y la experiencia de “montar” The Lost Tapes.
Acompañado por Arturo Saucedo (productor de festivales como Tecnogeist y Loveparade), Schmidt explicó que en cada uno de los 10 discos publicados durante ese periodo “hubo improvisaciones o arreglos que en ese momento no se utilizaron pero pensaron utilizar”; sin embargo, “ese momento” se postergó por años hasta que se juntaron 50 horas de grabación.
Schmidt sabía que revisar todas las cintas requería mucho trabajo. En algunas ocasiones, su esposa y manager de CAN le recordaba que las grabaciones seguían ahí en el estudio o en las oficinas pero él evitó a toda costa retomarlas. Finalmente se sentó a escuchar todo el material, “lo que representó tener que digitalizar todos los audios para así poder escucharlos mejor y organizarlos”.
Poner orden significó darle un sentido narrativo a The Lost Tapes que el propio Schmidt construyó buscando “un efecto dramático”, a la manera de un relato que tiene un inicio, un clímax y el desenlace.
Schmidt comentó además que gran parte de las letras que conforman las largas piezas de CAN son frases que se reiteran una y otra vez, pero que no se trataba “de una repetición obsesiva sino de arte minimal”. De tal modo que el cantante (Malcom Mooney) “buscaba producir un efecto especial”, hipnótico quizá, “que al final daba un ambiente diferente a la música”.
Después de la conferencia, el compositor de casi 80 años -recientemente nombrado caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia- salió al patio de la Fonoteca. “Voy a tocar piezas de The Lost Tapes y de los primeros discos de CAN para ustedes”, dijo al inicio de un set retro que se hizo acompañar por visuales en los que se distorsionaban las fotografías en blanco y negro de los miembros de la legendaria banda alemana: Holger Czukay (bajista), Michael Karoli (guitarras), Jaki Liebezeit (batería), Malcolm Mooney y Kenji Damo Suzuki (voces) y el propio Schmidt (teclados).