El golpe de la guerra en México y el mundo
Como lo advirtieron organismos mundiales, el conflicto repercute en todo el planeta, siendo la alimentación una de las principales amenazas
Desde su inicio hace 116 días, tanto organismos internacionales como otros países han alertado de la amenaza que significa la guerra en Ucrania para otros países. Según estimó este fin de semana la Organización de las Naciones Unidas, al menos 49 millones de personas en todo el mundo podrían verse empujadas a la hambruna debido a la interrupción en el suministro de granos de Ucrania.
En México esta amenaza se materializó casi de inmediato, ya que la escasez de maíz ha elevado el precio hasta superar en algunas regiones el 20 por ciento. Si bien nuestro país es uno de los principales consumidores del grano, también es uno de los mayores compradores, factor que sumado a la sequía que se padece actualmente, imposibilita la demanda del producto con granos nacionales.
Junto al aumento del precio del maíz, el incremento en los fertilizantes —derivada también de la guerra— es otro de los golpes a la agricultura en México, y se espera que la inflación resultante empuje a 7.8 millones de personas a la inseguridad alimentaria tan solo este año, según estimaciones publicadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La crisis alimentaria fue uno de los temas que se discutieron en la reciente Cumbre de las Américas, en la cual el presidente Joe Biden se comprometió a 331 millones de dólares para la seguridad alimentaria en El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití y Colombia. Pero esto podría no ser suficiente, ya que según analistas, se espera que la escasez de alimentos generalizada se extienda al menos hasta el año 2030.
Al respecto, Josep Borrell, jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), acusó de nueva cuenta a Rusia de poner al mundo en peligro de hambruna con el bloqueo de las exportaciones de granos de Ucrania y las restricciones sobre sus propios envíos. “Si no se reanudan las exportaciones ucranianas por barco, se podría producir una catástrofe alimentaria mundial”, advirtió.
Este señalamiento fue respondido por parte de la exrepública soviética con nuevos ataques contra las regiones de Járkov y Donetsk, en el noreste y el este de Ucrania, y una declaración de María Zajárova, portavoz de la diplomacia rusa, quien afirmó que “la posibilidad de una hambruna es culpa de los regímenes occidentales, que actúan como provocadores y destructores”.
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