Clientelismo orgánico

27 de Abril de 2026

Clientelismo orgánico

Dolia Estévez

Entre los innumerables nombramientos de amigos y asistentes personales que ha hecho o influido Marcelo Ebrard a lo largo de su carrera de servidor público, destaca el caso de la familia del finado Embajador Gustavo Iruegas. Según nuevos datos obtenidos a través de la Unidad de Transparencia de las secretarías de Relaciones Exteriores y Economía, y con base en consultas con un puñado de embajadores y diplomáticos en activo y retiro, Ebrard ha garantizado el sustento de familiares directos de Iruegas a cargo del erario público, colocándolos en espacios privilegiados del gobierno federal. Entre 2009, un año después de la muerte de Iruegas en La Habana, y 2019, Susana Peón Sánchez, “Susie Iruegas”, su viuda, desempeñó cargos de protocolo y secretaria particular de Ebrard en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y, posteriormente, en la SRE donde la ascendió a Directora General de Protocolo.

“Susana Iruegas trabajó con Marcelo desde hace más de 20 años. Hizo un buen papel. Su relación siempre ha sido con Susana. Casi no trató al embajador Iruegas”, me dijo Daniel Millán, director general de Comunicación y Narrativa de Economía. En 2023, Ebrard propuso a AMLO enviar a Peón de embajadora a Tegucigalpa, en violación de la ley del Servicio Exterior que impide la designación de embajadores con doble nacionalidad. Peón tiene la nacionalidad cubana y mexicana. A Ebrard le convenía tener a una persona de su plena confianza en Honduras, donde reside la familia de su esposa hondureña. En declaración escrita posterior a nuestra conversación telefónica, Millán deslindó a Ebrard de la designación de Peón, aludiendo a que fue hecha por AMLO. “Fue sugerencia de Ebrard. La relación de Susana es con Ebrard no con AMLO”, me dijo la Embajadora eminente Martha Bárcena.

En 2020, Bárcena, entonces embajadora de México en Washington, y Ebrard, acordaron mutuamente nombrar a Ix-Nic Iruegas Peón, hija de Peón e Iruegas, directora del Instituto Cultural Mexicano (ICM). Mediante el “Acuerdo 009” de la SRE, fechado 21 de enero de ese año, Ebrard otorgó a Ix-Nic el rango de “ministra”, por lo general propio del cargo, haciéndola acreedora a un sueldo mensual de más de 10 mil dólares. Millán sostiene que Ix-Nic fue nombrada por Bárcena y que Ebrard no tuvo nada que ver. Sin embargo, a su regreso en 2024, Ix-Nic se une al equipo de Ebrard en Economía como Directora del Área de Proyectos Estratégicos. “Su contratación la hizo directamente el secretario Ebrard por su trayectoria en el ámbito cultural. No sé porqué se llama así su plaza. Evidentemente es una funcionaria cercana a nosotros”, señaló Millán.

En agosto de 2025, recién graduada de la maestría en Estudios de Género Multidisciplinarios en la Universidad de Cambridge, Valentina de la Borbolla Iruegas, hija de Ix-Nic, fue contratada por la entonces Embajadora Josefa González-Blanco, la misma que hospedó al hijo de Ebrard en la residencia oficial mexicana en Londres, en un acto de presunto peculado y tráfico de influencias por el que Ebrard está siendo investigado. “Ha de haber sido una petición de Ebrard”, me dijo la embajadora Bárcena. Pero, según Millán, la contratación de De la Borbolla la hizo el “jefe de cancillería”, después de que se postulara para una plaza de empleada local. Como Asistente del Departamento de Asuntos Políticos de la embajada de México en el Reino Unido, de la Borbolla tiene un suelo mensual de 2 mil 116 libras, más 645 de seguro médico. No es su primera experiencia en la diplomacia mexicana. En febrero 2021, obtuvo una pasantía (internship) en el consulado en Washington cuando su mamá era directora del ICM.

Estos nombramientos se inscriben en un patrón de clientelismo y prebendas recurrente. Cuando Ebrard llegó a Economía, se trajo practicamente a toda su cofradía de SRE. A Moíses Poblanno lo puso en la dirección de la empresa Exportadora de Sal; a María Araceli de Hass, Andrés Solano Rendón, Ximena Escobedo y Millán, entre otros, en direcciones generales. “Qué tiene de malo”, me preguntó Millán, “es la facultad de los secretarios de nombrar. Pasa en todo el gobierno, en todas las secretarías, en todas las instituciones, en el PAN, en el PRI, en los periódicos”. La diferencia está en que a los empleados del sector público les paga el erario, por lo que un funcionario, por más alto rango que tenga, no puede disponer de esas plazas para repartirlas entre sus cuates y los parientes de éstos, como si el gobierno federal fuera una “agencia de colocaciones” de su propiedad. En efecto, Ebrard no inventó el sistema clientelar prevaleciente, pero tampoco ha hecho nada para cambiarlo.

@DoliaEstevez