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Elizabeth Hernández

La crisis sanitaria por Covid-19 no sólo cambió la forma de cuidarnos y relacionarnos, sino que trastocó incluso las palabras que usamos. A las medidas sanitarias y recomendaciones de las autoridades de salud se sumaron frases y palabras que, hasta hace un año, eran sólo familiares para epidemiólogos, médicos o personal en general de esas áreas.

›Distancia social, aplanar la curva o inmunidad de rebaño eran términos que no formaban parte de las conversaciones diarias de casi cualquier persona en el mundo. Pero no sólo fueron tecnicismos los que se hicieron cotidianos, otros neologismos se colaron rápidamente al léxico de la pandemia y sirvieron para describir situaciones únicas de esta emergencia.

Por ejemplo, surgieron las zoompleaños y las vinollamadas, términos utilizados para citar a una celebración virtual a través de alguna plataforma de reunión en línea como Meets, Skype, Jitsi, e incluso, en servicios como Discord o Rooms, que antes se utilizaban mayoritariamente por la comunidad gamer y que hoy gozan de amplia popularidad entre personas que nunca han tocado un control de videojuegos en su vida.

Las conductas frente a la pandemia también se etiquetaron de formas peculiares, a quienes salían sin atender las recomendaciones de salud o sin importar las indicaciones de quedarse en casa, se les comenzó a llamar covidiotas o coronaburros en América Latina, coronapijos en España y covidiots en el mundo angloparlante.

Para Alejandra Medellín, lingüista y traductora especializada en enseñanza de los idiomas, este es un fenómeno natural que sucede cuando un evento de la magnitud de una pandemia golpea al mundo, e incluso señala que esto ocurre incluso en situaciones menos graves o perceptibles debido a que el lenguaje se utiliza para describir el mundo que nos rodea, por lo que nuevas situaciones requieren palabras que las acompañen.

La cultura de la pandemia crece y se hace más compleja con la creación de nuevas palabras que describen situaciones que antes no eran parte del día a día, o que simplemente no existían, y que quizá, no tengan más uso una vez que se supere esta crisis sanitaria o bien, se adapten para explicar algunos de los contextos que sucedieron durante este periodo.

Excesos. La “infodemia” de desinformación y rumores se puede diseminar más rápido que el brote epidémico del nuevo coronavirus.

Describir una época

Una observación hecha por los editores del Diccionario Oxford, demuestra que la palabra covid, que fue añadida a principios del año, no sumaba casi ninguna búsqueda hasta marzo, mes en que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia y que fue el inicio de un despunte en las consultas referentes a este término y la construcción de otras expresiones que utilizaban este prefijo.

El término covid ya no se utiliza únicamente para referirse a una enfermedad, también sirve para describir una época, a quienes la vivieron, e incluso a una generación entera; por ejemplo, al igual que los boomers, los bebés que nacieron durante la pandemia son conocidos como coronababies en inglés o covibebé en español; a los jóvenes que tuvieron que seguir sus clases en línea se les llama pandemials o coronials.

Pero no sólo el lenguaje escrito sufrió modificaciones, la comunicación a través de emojis o iconos gráficos sufrió una transformación en la que ciertas cadenas de dibujos se interpretan de una manera distinta dentro del contexto de la pandemia, por ejemplo, las manos juntas que regularmente significan el rezo, ahora se suman al dibujo de un cubrebocas para indicar medidas de higiene en ciertos lugares.

Alejandra Medellín destaca que la mayoría de estas palabras no serán mas que modas pasajeras, pero que algunas podrían perdurar e incluso servir como marco de referencia para explicar fenómenos o conductas que sólo sucedieron o se popularizaron durante la pandemia, y que fuera de ella, pierden contexto o relevancia.

Ignorancia. De acuerdo con la Unicef, los conceptos erróneos, los rumores y la desinformación contribuyen a la estigmatización y discriminación.

La cultura post covid

Las nuevas palabras no son el único cambio cultural o social que la pandemia trajo consigo, también arrastró prácticas nuevas y costumbres que permanecerán aún después de que la crisis sanitaria se supere y las medidas de restricción comiencen a quedar en el pasado. Algunas conductas permanecerán más allá de los efectos inmediatos que esta emergencia creó.

Mientras que la medicina y los expertos en salud se centran en encontrar las consecuencias y soluciones para frenar al nuevo coronavirus, otros expertos en comportamiento social analizan los cambios que la pandemia creó en cuanto al trabajo, la educación y la forma en que las relaciones humanas se desarrollaran en un mundo sin crisis sanitaria.

Aunque el lenguaje y la creación de nuevas palabras forman parte del proceso de socialización de nuevas costumbres, estás no se habrían originado sin conductas previas que busquen ser descritas o que requieran esa nueva jerga o léxico para existir, así lo explica Rafael Gómez, sociólogo experto en desarrollo humano y culturas occidentales.

La cultura de la pandemia incluye un sinfín de nuevas practicas que sustituyen conductas que antes no se consideraban de riesgo, como por ejemplo, compartir la comida, soplar a un pastel, saludar con un beso o abrazo, e incluso la adopción de costumbres más responsables frente a las enfermedades contagiosas como el uso de cubrebocas o el auto aislamiento en esos casos.

Un estudio del Fondo Económico Mundial detalla que, entre las conductas que están surgiendo como parte de la cultura de la pandemia, se comenzaron a establecer reglas de etiqueta para las reuniones virtuales de trabajo, e incluso algunas más para otro tipo de celebraciones en línea o envíos de regalos y productos específicos durante esta crisis. 

Para Rafael Gómez todos estos cambios son parte de la adaptación natural que los grupos humanos tienen ante nuevas circunstancias o tecnologías, pero advierte que, por maravillosa que parezcan en un principio, deben tomarse con precaución ya que los defectos o problemas comienzan a revelarse poco después, justo como pasó con el trabajo a distancia, que no ha encontrado un equilibrio sano entre sus espacios y horarios.

El mismo estudio prueba que estas etiquetas no sólo se mantienen en el mundo virtual, sino que han comenzado a invadir la realidad, en donde acercarse demasiado a una persona o no estornudar debidamente se considera una falta de respeto entre quienes siguen las medidas de protección con mayor apego, e incluso se han hecho ciertas buenas costumbres para poder reunirse en grupos que se consideren limpios del nuevo coronavirus.

›Las reuniones románticas no solo tienen un nuevo vocabulario en la pandemia, sino que se conducen a través de medios que antes no eran imaginables, e incluso se han desarrollado abreviaturas que funcionan a forma de descripción dentro de aplicaciones digitales de citas como Tinder y en la que términos como Co19-free se han popularizado para describir usuarios que no han tenido la infección y están en búsqueda de una relación libre.

Pero el radio de acción de las relaciones más personales no es el único que ha cambiado, la pandemia obligó a considerar mejor a quienes se incluyen dentro del círculo más intimo o en el que se permite la entrada de forma libre y sin muchas restricciones. Para algunos, reunirse en tiempos de esta crisis es un acto de confianza y cariño que debe evaluarse como tal.

Rafael Gómez explica que esta nueva realidad social se acompaña de otras priorizaciones que la pandemia trajo consigo, como el autocuidado, el respeto a otros, o bien, la honestidad respecto a la salud propia y a los métodos que otros utilizan. 

Para él no es sorpresa que, incluso en el lenguaje, estas dicotomías se plantean cuando surgen otros términos como covivigilantes o covihipócritas, e incluso se extreman con otras palabras como balconazi o coronanazi, para referirse a quienes, ante la frustración de ver a otras personas sin seguir las medidas de higiene, los acusan en redes sociales o grupos de mensajería.

Finalmente, la pandemia es el evento más importante de inicios del siglo XXI, y como tal, dejará una serie de aprendizajes, acciones y palabras que seguramente servirán para describir y entender un fenómeno que hasta ahora, sigue en construcción. 

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