“Es lindo poder visitar la casa materna y sentir la ternura de su presencia bondadosa. Allí la miraré ─Virgen de Guadalupe─ a los ojos y le suplicaré que no deje de mirarnos con misericordia, pues ella es nuestra madre del cielo”. Papa Francisco.
A dos días de la visita de su Santidad Francisco celebramos este Miércoles de Ceniza el inicio de la Cuaresma, que es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual: para cambiar de vida.
El Papa Francisco llega a un México con niveles ─en algunas regiones y segmentos─ de violencia, inseguridad, corrupción e impunidad, este es el resultado de décadas de indiferencia, desigualdad y pobreza. A nuestro país le urge un cambio, una verdadera transformación integral que haga la diferencia, su llegada en Cuaresma guarda un significado especial para los mexicanos, más porque llega en un Año Jubilar.
La visita del Santo Padre durante el Jubileo extraordinario de la Misericordia, es la época ideal para reconocer primero en nosotros mismos nuestros pecados, fallas y omisiones, posteriormente como sociedad encontrar cuales son nuestros errores más frecuentes que nos llevan a la indiferencia, falta de solidaridad y egoísmo.
México necesita encontrar la misericordia de Dios, y a eso viene Jorge Mario Bergoglio, a guiarnos en el camino para poder llegar a ella escuchando la palabra de Jesucristo, esta es su gran misión en cada nación y pueblo que visita. En palabras del Pontífice es la misericordia divina la que puede irradiar la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a llevar a cabo obras de misericordia corporales y espirituales.
Siendo latinoamericano, el Papa conoce muy bien el contexto mexicano, está informado sobre cuáles son los problemas que nos aquejan, de cómo la violencia y la corrupción han ido invadiendo en mayor y menor medida cada esfera de la sociedad, resultando como siempre más afectados los que menos oportunidades tienen, los más desprotegidos, los más pobres… y es precisamente con ellos con quienes quiere tener un contacto más cercano durante su estadía en México.
El Papa viene a nuestro país buscando la gracia de la conversión de los fieles mexicanos, que es don de perdón y reconciliación, para la reconstrucción de la amistad social en el país, porque esto último es lo que tanta falta le hace a nuestro país. En este sentido, en el pasado su Santidad ha señalado que la violencia mexicana no son solamente errores del Estado: "¿Quién tiene la culpa? ¿El Gobierno? Esa es la solución, la respuesta, más superficial”, dijo.
Para que el pueblo mexicano pueda salir de las espirales de pobreza, desigualdad, violencia, rencor social… que lo atrapan y enredan en círculos viciosos, en donde solo unos cuantos logran satisfacer sus necesidades, cuando el resto, es decir la gran mayoría pasa hambre y enfermedad, es atendiendo las enseñanzas de Jesús, que si las comparamos con el resto de las ideologías y religiones son muy parecidas, porque se basan en la búsqueda del bien común.
“Ellas ─las enseñanzas─ nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo, será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”, manifestó el Santo Padre en su mensaje para la Cuaresma que hoy inicia.
Es nuestro deber de fieles católicos atender este llamado, ser conscientes de que al formar parte de una Iglesia, adoptamos principios éticos y responsabilidades personales y sociales, nuestra religión nos enseña a desarrollar el sentido de solidaridad pero no como una dádiva, sino a tomar conciencia que somos parte activa de una humanidad, y que todo lo que se obtiene es con y por esa misma humanidad. Lograr esto no es fácil ni rápido, pero es necesario.
Al respecto, el Nuncio Apostólico en México, Christophe Pierre, aseguró que el Papa tiene una mirada sobre México que va más allá de sus problemas y en su visita al país quiere encontrarse con la gente y transmitir un mensaje de esperanza.
Que así sea por el bien de nuestro querido México.
*Consultor en Seguridad, Justicia, Política y Educación. simon@inprincipioeratverbum.com.mx @simonvargasa facebook.com/simonvargasa Linkedin: simón-vargas-aguilar www.inprincipioeratverbum.com.mx *Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: https://eepurl.com/Ufj3n