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AFP

El exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, cada vez más prominente en la carrera demócrata para elegir el rival del presidente Donald Trump en noviembre, se mide este miércoles en la interna partidaria en su primer debate televisado de la campaña.

Tras invertir sumas astronómicas en publicidad que lo catapultaron al tercer lugar en la intención de voto de los demócratas en solo tres meses en liza, el multimillonario es centro de todas las miradas al estrenarse ante las cámaras con otros cinco contendientes en Las Vegas.

Bloomberg, un moderado, deberá vérselas con un claro favorito: el senador izquierdista Bernie Sanders, que tras ganar las primarias en New Hampshire y tener un fuerte desempeño en Iowa, aparece despegado del resto en los sondeos a sólo tres días de los «caucus» (asambleas ciudadanas) en Nevada.

Una encuesta del Washington Post-ABC News publicada el miércoles le da a Sanders 32% de apoyo, por delante del exvicepresidente de Barack Obama, el moderado Joe Biden, con 16%, y de Bloomberg, con 14%. En cuarto lugar está la senadora progresista Elizabeth Warren (12%), seguida de otros dos centristas: el exalcalde Pete Buttigieg (8%) y la senadora Amy Klobuchar (7%).

Pero Bloomberg, quien recién se lanzó a la carrera en noviembre, no participó en ninguno de los ocho debates por TV organizados hasta ahora, ni se presentó a las internas en Iowa y New Hampshire, no ha dejado de crecer en los sondeos, perfilándose como un sólido postulante para enfrentar a Trump, otro septuagenario magnate blanco neoyorquino como él.

El poder del dinero

La financiación de su campaña gracias a su fortuna valorada en 64.000 millones de dólares, por la cual Forbes lo consideró la novena persona más rica del mundo en 2019, le ha valido sin embargo a Bloomberg acusaciones de «comprar» su avance en la contienda.

Sanders ha dicho que «el pueblo estadounidense está cansado de que los multimillonarios compren elecciones», en tanto Buttigieg, quien ganó en Iowa y quedó segundo por poco en New Hampshire, no dudó cuando le preguntaron si pensaba que Bloomberg estaba donde estaba por su dinero. 

«¿Cómo se llama cuando alguien recurre a sus reservas ilimitadas de millones y miles de millones y ni siquiera se molesta en hacer campaña en estados como Nevada, Iowa o New Hampshire?», dijo.

Bloomberg decidió saltearse las primeras cuatro fechas de la competencia: Iowa, New Hampshire, Nevada el sábado y Carolina del Sur el 29 de febrero, para concentrarse en el «Súper Martes» del 3 de marzo, cuando votan 14 estados y se decide un tercio de la mayoría de delegados (1.991) que deben elegir al candidato del partido en la convención demócrata en julio.

Sumarse al «trumpismo»

En las calles de Las Vegas, algunos votantes rechazaron a un candidato que optó por dejar de lado Nevada y otros estados.

«Está tratando de comprar votos», dijo el pastor Sylvester Rogers, de 79 años. Bloomberg «debería estar en la carrera desde el principio, como cualquier otro candidato».

Bloomberg también ha sido blanco de críticas por sus mandatos en Nueva York, de 2002 a 2013.

«Sesenta mil millones de dólares pueden comprarte mucha publicidad, pero no pueden borrar tu historial», le dijo Biden.

En el centro de la polémica está la defensa de Bloomberg de la política de arrestos y registros arbitrarios («stop-and-frisk») durante su gestión, que según sus críticos afectó mucho más a los negros y a los latinos y por la cual ahora el candidato ha pedido disculpas.

Además, le reprocharon comentarios sexistas.

Sumarse al «trumpismo»

Biden atacó las afiliaciones políticas de Bloomberg, quien fue demócrata hace mucho tiempo pero dejó el partido para postularse a la alcaldía primero como republicano, luego como independiente. En 2018 se volvió a registrarse como demócrata. 

«Básicamente ha sido republicano toda su vida», dijo el miércoles Biden, de 77 años.

También hubo fuego cruzado entre Bloomberg y Sanders, ambos de 78 años, en relación a su salud.

El miércoles, el portavoz de Bloomberg, Tim O’Brien, acusó a la campaña de Sanders de comportarse de manera «Trumpista» al afirmar falsamente que Bloomberg había sufrido un ataque cardíaco, cuando en realidad fue un bloqueo coronario en 2000. Sanders sufió un ataque al corazón en octubre.

«Esos son los hechos», tuiteó O’Brien. «Es peligroso cuando Sanders se suma al trumpismo».

Trump tampoco perdió la ocasión para pegarle a Bloomberg, a quien apodó «Mini» en alusión a su baja estatura.

«Mini está comprando ilegalmente la nominación demócrata», tuiteó el martes el presidente, también un magnate de Nueva York de más de 70 años, atacando a Bloomberg por repartir dinero «por todas partes» para conseguir apoyos.

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