Lourdes Mendoza

No robar, no mentir y no traicionar son, se supone, los principios de Morena, entonces ¿por qué aceptan como su aliado al PVEM, un partido que tiene en sus filas a personajes señalados por robar, mentir o traicionar?, ¿dónde está la dignidad y la congruencia? 

Hoy, el partido con mayor desprestigio es el Verde y, paradójicamente, el que salió más fortalecido tras las elecciones. Ver para creer.

Empecemos hablando de Ricardo Gallardo Cardona, el candidato a gobernador de San Luis Potosí, impulsado por el Verde y el PT, pero aliado de Morena. Hasta hace poco, El Pollo Gallardo fue el coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, pero con tal de alcanzar su sueño, el de ser góber, se ofreció al mejor postor. 

En 2015, El Pollo fue detenido porque la PGR lo acusó de desviar más de 200 millones de pesos del municipio de Soledad de Graciano Sánchez a tres de sus empresas. También ha sido señalado de nexos con el crimen organizado y, para colmo, la UIF, de Santiago Nieto, lo investigó por defraudación fiscal y corrupción. ¡Así como lo está leyendo! El gobierno de AMLO investigó al aliado de AMLO, pero no hemos visto a AMLO diciéndole “fuchi, caca” a Gallardo, ¿o sí?

Sigamos con Sasil de León Villard, coordinadora del PES en el Senado, quien tiene sus mañas y se sabe mover. Fue promesa del PVEM cuando joven y a su paso por la Secretaría de Mujeres de Chiapas, se le acusó de desviar más de 680 millones de pesos que debieron destinarse a empoderar a las mujeres pero se usaron para propósitos no tan loables, como su ostentosa campaña a la diputación federal. 

Luego, la Auditoría Superior de la Federación subsanó las irregularidades y ella se acomodó de partido en partido.

Otro caso. ¿Se acuerdan que López Obrador se le fue a la yugular al candidato del PRI al gobierno de Nuevo León, Adrián de la Garza, por entregar tarjetas rosas? 

Qué les cuento, que en 2015, otro personaje del PVEM, Arturo Escobar, fue señalado por la Fepade por la entrega de 10 mil tarjetas Premia Platino presuntamente para obtener votos para su partido. 

Y así podemos irnos con varios personajes del PVEM y todo lo podemos resumir en la cola de su dueño, Jorge Emilio González, el Niño Verde. Este partido se va con quien le conviene y vende caro su amor. 

En el 2000 fue aliado del PAN para impulsar a Vicente Fox a la gubernatura. Fox y AMLO no se llevan ni en pintura.

En el 2006, impulsó a Roberto Madrazo a la presidencia. Sí, a Madrazo, el personaje que le ganó a AMLO la gubernatura de Tabasco y a quien Andrés Manuel acusó de fraude electoral.

Qué me dicen de 2012, cuando el Verde apoyó al expresidente Enrique Peña Nieto en su carrera a Los Pinos y respaldó reformas estructurales como la energética, esa que tanto odia López Obrador y en la que hubo sobornos de por medio. 

Ahora es aliado de Morena, pero ¡ojo!, porque se escribe una nueva página en esta historia de traiciones y acomodos políticos. El PVEM sabe que AMLO lo necesitará en la Cámara de Diputados, así su amor hacia Morena ahora costará MUCHO más caro. 

¿Cómo fueron en alianza si ellos son verdes, bueno… quesque y Morena desprecia las energías limpias? Pero volver a violar las leyes electorales es deleznable ¿o no? Una vez más usó artistas y ahora también a influencers, quienes pidieron votar por el Verde en plena veda electoral.

Pero peor aún, el PVEM nos quiso ver la cara al no aceptar que había orquestado dicha campaña ilegal en redes sociales, similar a la que hizo en 2015. 

Pronto, los famosos lo desenmascararon.  A la influencer Fershy le dio 10 mil pesos, pero el  conductor Facundo reveló que en los comicios de 2015, el Verde le ofreció dos millones de pesos en efectivo a cambio de tuits de apoyo.

Así la historia de un instituto político que se vende, y muy caro, al mejor postor. La pregunta es: ¿a cambio de qué? 

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