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Elizabeth Hernández,
Brenda Mireles y 
Manuel Lino González

La distribución de vacunas contra Covid-19 es el mayor reto de salud que enfrenta la humanidad; la carrera por conseguir dosis suficientes, en precios accesibles y con protocolos de seguridad comprobables, ha sumergido a las principales potencias del mundo en una guerra en la que los países más pobres se verán afectados ante la falta de recursos y el acaparamiento.

Expertos de salud en diversos países señalan que la intención de querer lograr una vacunación universal en poco tiempo por parte de los países más desarrollados podría poner en riesgo no sólo a otras naciones, sino boicotear los planes internos que podrían quedarse cortos ante la escasez de dosis generada por la reducida producción que experimentan las principales farmacéuticas.

Diversos países de la Unión Europea, así como algunas entidades en Estados Unidos, han tenido que suspender la vacunación por falta de recursos para cumplir con los ambiciosos programas trazados; lo mismo sucede en México, que ha extendido al límite los plazos para que el personal de salud inmunizado a inicios de año reciba la segunda dosis de la fórmula de Pfizer-BioNtech.

Lo que inició como una ambiciosa campaña global de vacunación, hoy es motivo de hostilidades internacionales. A los discursos de multilateralidad y cooperación se han sumado presiones regionales para asegurar dosis entre los países más ricos, sin tomar en cuenta las recomendaciones de diversos expertos, así como el llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para impedir el acaparamiento.

El problema inició cuando la distribución de la formula de Pfizer se redujo a nivel mundial por una ampliación en su fábrica; diversos países de la Unión Europea, así como Estados Unidos y México, tuvieron que adaptar sus planes nacionales para lidiar con esta disminución que ponía en riesgo la aplicación de la segunda dosis, así como la continuación de sus estrategias.

La falta de nuevas dosis, así como la escasez de otros recursos como jeringas, provocó que la vacunación se suspendiera en Nueva York, uno de los puntos más afectados durante la pandemia; lo mismo sucedió en California, en donde la crisis sanitaria ha provocado la saturación de hospitales en las últimas semanas. 

En México la suspensión de nuevos envíos de Pfizer obligó a modificar el Plan Nacional de Vacunación para tratar de incluir otras opciones como la vacuna Sputnik V, que según lo anunciado por el canciller Marcelo Ebrard, estaría disponible desde este lunes en el país, lo que ha despertado grandes controversias en torno a su efectividad.

Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), anunció que aún no se tiene la cantidad específica de vacunas que cada país recibirá mediante la plataforma CoVax, por lo que se está realizando un análisis detallado en el que se toma en cuenta la infraestructura de cada nación, ya que algunas no podrán recibir la de Pfizer.

“Es muy importante para la OPS destacar el tema del acceso equitativo a las vacunas, si no están todos los países con acceso equitativo, en verdad no vamos a controlar la transmisión de Covid-19. Por eso es muy importante el anuncio de que Estados Unidos va a sumar a CoVax”. 

Otros países han enfrentado diversos obstáculos para continuar con la vacunación, en el caso de España el 15 de enero se anunció la reducción temporal de los cargamentos; al respecto, Ignacio Aguado, vicepresidente regional de Madrid y el Ministerio de Sanidad, informaron que aún quedan pendientes 162 mil 880 esquemas, por lo que la inmunización será suspendida por dos semanas.

En el caso de Estados Unidos, la escasez obedece a la mala coordinación entre el gobierno local y federal, así como las dificultades que representa una producción masiva. La nueva administración presidencial compró 200 millones de vacunas adicionales para aumentar 16% el suministro a los estados, pero se calcula que a la fecha solo 1% de la población ha recibido las dos dosis.

Los baches en la vacunación también han alcanzado otros países. Ante las intenciones de representantes de la Unión Europea de desviar los biológicos de AstraZeneca producidos en Reino Unido para quedarse en el continente, el primer ministro Boris Johnson rechazó las proposiciones, desatando una serie de tensiones que podrían terminar en una guerra comercial y el bloqueo de las exportaciones de Pfizer.

La falta de vacunas vuelve a despertar conflictos entre los integrantes de la Unión Europea, ya que ante la falta generalizada, Hungría aprobó el biológico ruso Sputnik, y la dificultad para seguir los esquemas de inmunización comienza a reflejarse en Polonia y República Checa. 

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