Laura Borbolla

En días pasados, tuvimos noticia de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, tuvo Covid-19 con altas probabilidades de que fuera Ómicron. A los pocos días se tuvo información a través de las redes que acudía al hospital central médico militar a una revisión de rutina.

Por todos es conocido que el Presidente tiene antecedentes de salud con padecimiento cardiovascular, ya que en el año 2013 ingresó al hospital Médica Sur por un infarto agudo en evolución, sin duda Andrés Manuel López Obrador, es un hombre fuerte y con ganas de vivir, pero como toda persona con cualquier enfermedad crónica como la hipertensión, debe tener chequeos rutinarios.

El análisis de forma y  fondo es si la salud del Presidente es o no un tema de Seguridad Nacional, al tomar protesta como titular del Poder Ejecutivo Federal y ser el Primer Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y el Ejército su salud es atendida por Médicos Militares, lo cual es un gran privilegio ya que tienen fama de ser de los mejores del país.

El chequeo de rutina implicó hacer pruebas de laboratorio, electrocardiograma, prueba de esfuerzo, tomografía y los médicos llevaron a cabo un cateterismo cardiaco, lo dicho por el Secretario de Gobernación es que los resultados fueron favorables. La especulación es lamentable, pero natural, ya que la información se dio por distintas vías y no fue a cargo del personal médico.

Es importante referir que así como al presidente Andrés Manuel López Obrador se le hacen estudios de rutina, en el país vecino al presidente Joe Biden, en noviembre pasando tuvo una colonoscopia, todo salió bien, pero como estuvo sedado el país tuvo 85 minutos como presidente a Kamala Harris quien es vicepresidente de aquel país. 

A diferencia de México, los Estados Unidos tienen muy claro y especificado todo el procedimiento correspondiente, de suplencia por ausencia temporal o definitiva; en México, históricamente no funcionó la figura del vicepresidente. Es muy complejo pensar que la salud del Presidente en México o en cualquier país no sea un tema de Seguridad Nacional, pero más sino nos ponemos a analizar qué se debe hacer. El presidente Andrés Manuel López Obrador refirió que tiene un testamento político, lo cual resulta inverosímil de pensar, ya que es homologar la figura del Presidente con una monarquía.

La frase de “larga vida al Rey” o cómo dicen los chinos “que vivas más de mil años” es lo que todos deseamos a quien en turno deba conducir el país en tan importante y titánica labor, pero quizá valga la pena que los legisladores hagan su función respecto de este tema. Ser un país constitucional, democrático y de derechos implica ser congruentes en todos los procesos incluso el de la sustitución por ausencia temporal o total de quien en turno ocupa el puesto de Presidente; ya que un testamento político no es la solución y después del Covid-19 no sabemos todas las secuelas, que podemos tener. Todos somos seres humanos y la salud es un bien intangible que en cualquier momento se puede deteriorar y hasta perder.

Nota al pie de página:

La Suprema Corte de Justicia de la Nación en días pasados pone el ejemplo de congruencia resolviendo en contra de Elektra, empresa de Ricardo Salinas Pliego, quien tiene fama de sostener largos litigios en contra del Sistema de Administración Tributaria (SAT), lo que la Corte ordenó fue que se pague el ISR en términos de Ley respecto del ejercicio fiscal 2007.

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