FOTO: Twitter @ActualidadRT

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AFP

Sebastian Paul Woodroffe, ciudadano canadiense de 42 años, fue linchado cerca de donde la líder de la comunidad amazónica Shipibo-Konibo, Olivia Arévalo, fue acribillada a los 81 años el jueves a tiros en su casa en la región Ucayali, en el noreste de Perú. Su cuerpo fue encontrado el sábado por las autoridades y circulan imágenes de su linchamiento por parte de una enardecida turba.

Woodroffe vivía desde hace un par de años en esa zona amazónica de Perú, donde había adquirido 20 hectáreas de terreno, según medios locales.

Según la fiscalía, uno de los principales móviles del crimen de la líder indígena sería una deuda impaga de 14 mil soles (unos 4 mil 300 dólares) que tendría su hijo con el ciudadano canadiense.

«La hipotésis es que al parecer este ciudadano canadiense había tenido una relación con la señora Olivia Arévalo, por una cuestión de préstamo de dinero», explicó Jiménez tras señalar que el extranjero había comprado un arma el 3 abril.

Al parecer no se cumplió con el pago y en venganza se ha producido esta muerte. Estamos manejando esta hipótesis», indicó el fiscal.

El gobierno peruano, al anunciar el viernes que el canadiense era sospechoso de haberla matado, dijo que se investigaba si se trataba de una disputa personal o de un atentado contra líderes indígenas.

En el crudo video difundido en las redes sociales, se ve al canadiense tirado sobre un charco de agua, ensangrentado y rogando por su vida, mientras es rodeado por la enardecida turba. Luego se ve a un hombre que intenta ponerle un cinturón en el cuello.

«Por favor, no», exclama el canadiense mientras se escucha una voz que dice «tú te lo buscaste» y el hombre le pone el cinturón alrededor del cuello.

Según la fiscalía, la causa de su muerte fue el estrangulamiento luego de sufrir múltiples lesiones.

Disparó y huyó en motocicleta

Según la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana, un hombre con acento extranjero llegó el jueves hasta la vivienda de Arévalo, la llamo por su nombre y cuando ella apareció en la puerta, le disparó sin decir una palabra. A continuación huyó en una motocicleta.

El primer ministro peruano César Villanueva había prometido el viernes que las autoridades harían todo lo posible para encontrar al responsable del crimen de la curandera.

«Como amazónico, me siento muy consternado por el asesinato de Olivia Arévalo, lideresa Shipibo-Konibo», escribió entonces Villanueva en su cuenta de Twitter.

La etnia Shipibo-Konibo habita en las regiones amazónicas de Ucayali, Madre de Dios, Loreto y Huánuco. También familias de esa comunidad han emigrado a Lima en busca de trabajo. Con 31 mil habitantes, es una de las etnias con más población en la Amazonía peruana.

No es la primera vez que matan a un líder indígena en Ucayali. En setiembre del 2014, cuatro líderes de la comunidad asháninka de Alto Tamaya-Saweto fueron asesinados en la frontera con Brasil. Se sospechó de madereros ilegales y narcotraficantes que los tenían amenazados.

Orden de arresto contra dos sospechosos

El juez David Panduro ordenó el arresto de dos sospechosos, José Ramírez y Nicolás Mori, «por el presunto delito de homicidio calificado», dos días después de que fuera hallado el cadáver de Sebastian Paul Woodroffe.

«Estas personas tienen que decir mucho, saben mucho, ellos saben los motivos porque le dieron muerte a este ciudadano canadiense. Pedimos a la policía que cumpla su trabajo y pueda capturarlos», dijo este martes en conferencia de prensa el fiscal Ricardo Jiménez en la ciudad de Pucallpa, región amazónica de Ucayali.
Informó que la investigación es coordinada con la policía con el fin de encontrar a los implicados en la muerte del canadiense.  FR

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