Compartir

ejecentral

José Luis Abarca, el ex alcalde de Iguala, y su esposa María de los Ángeles Villa Pineda, ya en plena huida rumbo a Veracruz donde les habían ofrecido una embarcación para que salieran clandestinamente de México, fueron copados por la policía en Puebla, en un fraccionamiento en la zona de la Angelópolis. Pero, dicen los que saben, no fueron detenidos. La información de que estaban preparados los agentes para capturarlos fue evaluada en los altos mandos en Puebla, pero la instrucción fue no detenerlos. ¿Cuál fue la razón de ello? Gran pregunta, porque Abarca y Villa Pineda siguen siendo el eslabón que permitiría conocer hasta qué niveles del gobierno, en cuántos gobiernos, podría estar la colusión con la banda de Guerreros Unidos.

Compartir