8M
La fecha simboliza la lucha por la igualdad, pero autoridades y analistas advierten sobre el riesgo de que surjan episodios de violencia en un contexto político y social sensible para el país.
Marcha del 8M en la CDMX
/Tania Rosas
El 8 de marzo está muy cerca, quizá demasiado, y la posibilidad, nada deseable pero real, de que las manifestaciones de los grupos feministas deriven en hechos violentos como ha ocurrido en otras ocasiones, debe ser preocupación de primer orden. La fecha es emblemática de una lucha por la igualdad más que justificada, pero los reflectores que puede atraer a México si la violencia se desborda, no podrían llegar en peor momento porque: 1) La casa Blanca le tiene puesto el ojo al país para alegar ingobernabilidad a la primera oportunidad; 2) La reforma electoral de futuro incierto tiene los ánimos crispados y 3) El Mundial de la FIFA está a la vuelta de la esquina y dentro del país abundan las voces que magnifican cualquier hecho para alegar que México no puede garantizar la seguridad del evento, como si hoy algún gobierno en el mundo estuviera exento de agresiones internas o externas.