Cuando prometer sí empobrece… a otros
¿Qué pasa cuando una promesa llega a la Constitución y aun así no se cumple? Prometer para ganar votos y después no cumplir: una práctica recurrente que sigue sin consecuencias.
Médicos, enfermeras y personal hospitalario marcharán este sábado desde el Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino.
/Foto: Crisanta Espinosa Aguilar / Cuartoscuro
Hay prácticas que deberían erradicarse, o al menos sancionarse con dureza en la política electoral, aunque no parece fácil hacerlo. Una de ellas es la promesa indiscriminada para ganar simpatías que queda impune cuando se incumple. Todo mexicano sabe de los litros de gasolina de 10 pesos que nunca llegaron, pero hay un caso más impactante porque llevó la promesa hasta la ley para incumplirla desde la propia ley: La reforma al apartado B del 123 de la Constitución, que asegura un salario mínimo constitucional a la burocracia baja: maestros, médicos, enfermeros soldados rasos y policías municipales, estatales y guardias nacionales de los rangos más bajos, hoy deberían ganar un mínimo de 17 mil pesos mensuales y no ocurre así.