El principio del fin
Marcelo Ebrard advierte que la tensión entre sus principales socios no beneficia al país. Mientras, Mark Carney lanza una dura advertencia sobre Washington: “Su firma estaba escrita con lápiz”
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, durante su participación en la conferencia matutina en Palacio Nacional, en la que informó que México logró una prórroga de 90 días para aranceles.
/Foto: Mario Jasso
Lo cierto en el caso de la negociación comercial es que, tal como sentenció Marcelo Ebrard, las tensiones entre Otawa y Washington en esta materia no le sirven ni le ayudan a México, pues lo que vale y convirtió a Norteamérica en la región económica más grande y dinámica del mundo en las dos décadas entre 21995 y 2015 fue el bloque trilateral que se firmó y las sinergias que desarrolló. Por otra parte, tampoco se puede negar la enorme verdad que encierran las palabras del primer ministro canadiense Mark Carney el sábado pasado, cuando señaló “Nuestro gobierno entendió antes que muchos otros, que Estados Unidos transformaría todas sus relaciones comerciales.Que impondría una serie de aranceles a sus aliados más cercanos y utilizaría la integración económica como arma. Que su firma estaba escrita con lápiz.”