Paso en falso
El caso del INE alcanzó a “salpicar” a la Auditoría Superior de la Federación
Algo hizo mal, o aunque no estuviera mal de plano no gustó, el titular de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) en el caso del INE. Sólo así se explica que le pusieran encima a Raquel Buenrostro. Una versión ubica el error en el anuncio de auditar hasta la gestión de José Woldenberg, que no solo pareció un exceso, también se convirtió en un argumento sólido de la oposición para inferir que se buscaba diluir la responsabilidad política de Taddei y su equipo, pero también de Morena por haberla llevado a la presidencia del INE con todo y superpoderes. Hasta el abogado más lerdo sabe que auditar a Woldenberg, Luis Carlos Ugalde, Leonardo Valdés y Lorenzo Córdova es un sinsentido por dos cosas: sus gestiones ya fueron auditadas por la propia ASF y lo que se intente hacer contra ellos estaría viciado de nulidad porque es cosa juzgada. Además, a menos que pretendan acusarlos de traición a la patria, cualquier supuesta responsabilidad derivada de su ejercicio en el cargo ya estaría prescrita. Cuando Aureliano Hernández insistió en ir por ese camino, politizó y ensució un caso que requiere, sobre todo, pulcritud porque de su desenlace depende la credibilidad de la elección de 2027.