Retiro oportuno
Parece que la cancillería mexicana tendrá nuevo titular, algo que no se veía lejano
La eventual renuncia de Juan Ramón de la Fuente, con la que especulan algunos espacios de noticias, sólo tendría como elemento sorpresa el que no se haya presentado antes una destitución. Su papel al frente de la Cancillería ha sido mucho más que gris, francamente pobre y el tiempo del aclimatamiento al cargo terminó hace mucho. El doctor De la Fuente, como pomposamente se refieren a él algunos, sigue instalado en los años que pasó como un prestigiado rector de la UNAM porque tenía a un José Narro que le sacaba las castañas del fuego todos los días en Ciudad Universitaria, pero en los años recientes ni como representante de México ante la ONU ni como secretario de Relaciones Exteriores ha dado el ancho. Es muy duro, pero el comentario en redes del embajador Arturo Sarukhán, quien destaca la imposibilidad de renunciar a un cargo que en los hechos nunca ha ejercido, es absolutamente certero.