Gabriela Sotomayor

El próximo 16 de junio la ciudad de Ginebra, corazón del multilateralismo, volverá a estar en el centro de la escena mundial con la cumbre de los presidentes Joe Biden de Estados Unidos y Vladimir Putin de Rusia quienes medirán sus fuerzas cara a cara haciendo gala de la más alta diplomacia.

 Según opiniones de especialistas como Robert Legvold, profesor emérito del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia, a pesar de que no se esperan grandes avances concretos, la reunión ayudará a establecer un tono “más predecible” de la relación entre los dos países.

Según explicó Legvold a la ACANU, asociación de corresponsales de la ONU, Biden llegará con más músculo a la cita con Putin, pues en días previos afianzará su relación con Reino Unido en una bilateral con su homólogo Boris Johnson, participará en el G7, en la reunión de la OTAN y la Unión Europea en Bruselas, por lo que llegará a la cumbre con el aval del bloque democrático.

Lo que Biden demostrará es que está dispuesto a reparar el daño que hizo su antecesor Donald Trump con sus aliados, afirmará su compromiso con los valores fundamentales de su nación e iniciará una cruzada democrática pues no ha habido mayor amenaza para la estabilidad de su país que el intento de la toma del Capitolio.

El mismo Biden en un artículo publicado por el Washington Post señala que su primera gira por Europa en tiempos pandémicos, en especial la cita con Putin, será “un punto de inflexión” y una batalla “decisiva” a favor de la democracia.

“¿Las alianzas y las instituciones democráticas que dieron forma a gran parte del siglo pasado demostrarán ser resistentes a las amenazas y enemigos contemporáneos? Creo que la respuesta es sí. Y esta semana en Europa, tenemos la oportunidad de demostrarlo”, remarca Biden.

Llama la atención que Biden invitó primero a Putin para una bilateral que al líder de China Xi Xinping. Quizá con el interés de atraerlo más hacia el lado occidental, pero Moscú ha dejado bien claro sus lealtades con el país asiático en donde Putin es visto como un rockstar.

Todo está preparado en la ciudad helvética con las medidas de seguridad al máximo nivel. La reunión tendrá como escenario el pintoresco castillo del siglo XVIII de La Grange, situado frente al icónico lago ginebrino en la exclusiva  rive gauche y que ahora es un museo rodeado por bellos jardines.

Otro punto muy preocupante para Biden es lo relacionado a la ciberseguridad y las acusaciones de Washington contra Moscú de varios ciberataques incluyendo los de 2016 que intentaron socavar las elecciones presidenciales, lo que es considerado como “una de las mayores amenazas a la seguridad nacional”.

Según Jouan Kurbalija, Director Ejecutivo de DiploFoundation y jefe de la Plataforma de Internet de Ginebra, Putin se comprometerá a cooperar con el tema de la ciberseguridad, y es probable que las dos potencias acuerden una ciberdistensión.

Biden también presionará a Putin sobre Ucrania, principalmente en cuestiones de derechos humanos, el intento de asesinato y encarcelamiento del opositor Alexei Navalny, su apoyo a Alexander Lukashenko, el líder represor bielorruso que obligó a un avión de Ryanair a aterrizar en Minsk y luego arrestó al periodista Roman Protasevich.

De igual modo, las expectativas rusas son igualmente bajas, dijo Dmitry Suslov, profesor de la Universidad HSE de Moscú: «No deberíamos esperar ningún tipo de reinicio (reset) entre Estados Unidos y Rusia. Las relaciones “seguirán siendo conflictivas”, pero quizá un avance concreto sea el regreso de los embajadores a las capitales.

La cumbre Biden- Putin se llevará a cabo no a pesar de las diferencias de ambos, sino debido a las diferencias que hay entre ellos. Biden aplica el  principio básico de la diplomacia que es el de tratar de buscar puntos de encuentro con el enemigo e invita a Putin a sentarse a la mesa.

El mundo se hunde en una enorme ola populista en la que la democracia está en peligro. Será muy tenso el encuentro al que llegan Washington y Moscú sin haber curado viejas heridas. Los más optimistas esperan que prevalezca el diálogo y la cumbre vaya viento en popa en las aguas neutrales del Lago Leman. Veremos. 

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