¿Es segura la comida para perros? Estudio revela niveles peligrosos de metales pesados y químicos tóxicos en croquetas
Expertos advierten que el consumo crónico podría representar riesgos para la salud
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/Foto: Canva
Un análisis reciente encendió las alarmas entre dueños de mascotas tras detectar “niveles peligrosos” de contaminantes en alimentos comerciales para perros. El estudio, realizado por el Clean Label Project, encontró presencia de plomo, mercurio, acrilamida y compuestos químicos utilizados en plásticos en distintas marcas populares.
“Los niveles de metales pesados y otros contaminantes que encontramos fueron alarmantes”, declaró Molly Hamilton, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro con sede en Colorado, dedicada a evaluar la pureza de productos de consumo.
El informe retoma además un estudio de 2021 que ya había detectado que 81% de los alimentos analizados excedían el nivel máximo tolerado de mercurio y que el 100% superaban el límite de plomo permitido por agencias reguladoras.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), no existe un nivel seguro de exposición al plomo en humanos, aunque no establece parámetros específicos para perros.
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¿Falta de regulación específica para perros?
Los estándares de seguridad para alimentos animales son definidos por la Association of American Feed Control Officials (AAFCO) y el National Research Council (NRC). Sin embargo, expertos señalan que estos lineamientos no están diseñados exclusivamente para mascotas, ya que los alimentos para perros se clasifican en la misma categoría que los destinados a animales de granja.
El veterinario Wakshlag advirtió que existe escasa evidencia científica sobre los efectos de la exposición prolongada a metales pesados en perros. “No sabemos cómo afectaría a un perro el consumo crónico de estos contaminantes en niveles altos”, explicó, al subrayar la falta de estudios de largo plazo.
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¿Qué es la Acrilamida?
Uno de los hallazgos más preocupantes fue la presencia de acrilamida en alimentos secos. El análisis detectó niveles hasta 24 veces mayores que en alimentos frescos o congelados, alcanzando 780 partes por mil millones en un producto.
La acrilamida se forma cuando alimentos ricos en carbohidratos se cocinan a temperaturas superiores a 120 °C. La EPA la considera “probablemente cancerígena para humanos” y también se encuentra en el humo del tabaco y en procesos industriales.
Además, se detectaron bisfenol A (BPA), bisfenol S (BPS) y el ftalato DEHP. Diversos estudios en humanos han vinculado estos compuestos con enfermedades cardíacas, trastornos hormonales y mayor riesgo de muerte prematura, aunque en perros la evidencia aún es limitada.
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¿Qué pueden hacer los dueños de mascotas?
Los expertos recomiendan no entrar en pánico, pero sí tomar medidas informadas. Si el presupuesto lo permite y bajo supervisión veterinaria, se puede optar por alimentos frescos o congelados. No obstante, advierten que un perro necesita consumir mayor volumen de estos productos para igualar el aporte calórico de las croquetas, lo que podría incrementar la exposición total a contaminantes si están presentes.
Otra estrategia sugerida es rotar marcas de alimento seco para diversificar la dieta y reducir la exposición continua a un mismo perfil de toxinas.
Finalmente, especialistas proponen que las empresas realicen pruebas periódicas y transparenten resultados, aunque reconocen que estos controles podrían aumentar el precio de cada bolsa entre 3 y 4 dólares.
Mientras tanto, la recomendación clave es consultar al veterinario y mantenerse informado, ya que la evidencia científica sobre los efectos a largo plazo en perros aún es insuficiente.
YF