Hábitos alimenticios saludables en preescolar: por qué esta etapa es clave para prevenir problemas de nutrición

14 de Agosto de 2026

Hábitos alimenticios saludables en preescolar: por qué esta etapa es clave para prevenir problemas de nutrición

La etapa preescolar es fundamental para formar hábitos alimenticios saludables. Especialistas explican cómo fomentar una buena relación con la comida desde la infancia.

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Los hábitos alimenticios no comienzan en la adolescencia, sino desde los primeros años de vida.

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Foto: Especial

Los hábitos alimenticios no comienzan en la adolescencia, sino desde los primeros años de vida.
Foto: Especial

La etapa preescolar representa uno de los momentos más importantes para construir hábitos alimenticios que acompañarán a los niños durante toda su vida. Especialistas en nutrición señalan que, entre el primer año de vida y el inicio de la educación básica, los pequeños desarrollan conductas relacionadas con la alimentación que pueden influir en su crecimiento, bienestar y salud a largo plazo.

Aunque durante estos años es común que el apetito disminuya respecto al primer año de vida, este cambio responde al ritmo natural del crecimiento y no necesariamente indica un problema de salud. Conocer este proceso permite a madres, padres y cuidadores acompañar de mejor manera el desarrollo infantil sin recurrir a prácticas que podrían afectar la relación de los niños con la comida.

¿Por qué es importante crear hábitos alimenticios saludables desde la etapa preescolar?

Durante la infancia, los niños cuentan con mecanismos naturales para identificar cuándo tienen hambre y cuándo están satisfechos. Respetar estas señales favorece una alimentación equilibrada y ayuda a prevenir conductas que pueden incrementar el riesgo de sobrepeso y obesidad en el futuro.

Ana Villarreal, gerente de Nutrición de Nestlé México, destacó que fomentar una relación positiva con la alimentación desde edades tempranas representa una inversión para la salud de los menores.

“Fomentar buenos hábitos de alimentación desde la infancia es una de las inversiones más valiosas para una vida saludable. Al integrar a los niños en el ambiente familiar de las comidas y respetar sus señales internas de hambre y saciedad, les ayudamos a construir una relación positiva y duradera con la comida.”

Los especialistas recomiendan evitar obligar a los niños a terminar toda la comida servida y, en caso de existir dudas sobre su desarrollo o alimentación, acudir con un profesional de la salud.

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Respetar las señales de hambre y saciedad, evitar presionar a los niños para que coman y hacer de las comidas un momento familiar son algunas de las estrategias que especialistas recomiendan para favorecer un desarrollo saludable. / Foto: Canva

La disminución del apetito en preescolar es un proceso normal

Muchos padres se preocupan cuando sus hijos comienzan a comer menos alrededor de los dos o tres años. Sin embargo, los expertos explican que este comportamiento suele relacionarse con un crecimiento más lento y con el creciente interés del niño por explorar el mundo que lo rodea.

Esta etapa también puede estar marcada por la llamada neofobia alimentaria, es decir, el rechazo a probar alimentos nuevos.

Lejos de representar un problema permanente, esta conducta suele superarse mediante la exposición repetida a los alimentos, sin presionar al menor.

Los especialistas sugieren ofrecer un nuevo alimento entre cinco y diez ocasiones, permitiendo que el niño lo conozca a su propio ritmo y respetando siempre sus preferencias.

La alimentación familiar fortalece el aprendizaje y la seguridad

La incorporación gradual del niño a las comidas familiares también cumple un papel importante en su desarrollo.

Compartir los alimentos en familia ayuda a establecer rutinas, fortalece el sentido de pertenencia y permite que los pequeños observen modelos positivos de alimentación.

Además, conforme desarrollan habilidades motoras y sociales, los niños pueden involucrarse de manera progresiva en distintas actividades relacionadas con la preparación de los alimentos, siempre bajo la supervisión de un adulto.

Cómo estimular los sentidos durante la alimentación infantil

La alimentación también representa una experiencia de aprendizaje que involucra los cinco sentidos.

Especialistas recomiendan favorecer esta exploración mediante diferentes estímulos:

  • Vista: servir alimentos con colores variados y presentaciones atractivas.
  • Oído: incorporar alimentos crujientes y conversar durante la comida.
  • Sabor: ofrecer diferentes sabores e introducir nuevos alimentos de forma gradual.
  • Olfato: permitir que los niños identifiquen distintos aromas.
  • Tacto: ofrecer diversas texturas y permitir que exploren los alimentos con las manos cuando sea apropiado.

Estas experiencias contribuyen a que la comida sea un momento agradable y favorecen una mejor aceptación de nuevos alimentos.

Estrategias para fomentar hábitos alimenticios saludables en casa

Los especialistas recomiendan incorporar acciones sencillas que ayuden a fortalecer una alimentación equilibrada desde la infancia:

  • Planificar los menús familiares, considerando una alimentación variada y balanceada.
  • Involucrar a los niños durante las compras, explicando de manera sencilla las propiedades de frutas, verduras y otros alimentos.
  • Permitir que participen en la preparación, realizando tareas seguras como lavar verduras, seleccionar ingredientes o mezclar algunos alimentos.

Estas actividades favorecen el interés de los niños por la comida y fortalecen su autonomía.

Crear hábitos saludables desde la infancia favorece una mejor calidad de vida

Especialistas coinciden en que la etapa preescolar ofrece una oportunidad única para construir una relación positiva con la alimentación.

Promover rutinas, respetar las señales de hambre y saciedad, involucrar a los niños en las comidas familiares y convertir la alimentación en una experiencia agradable puede contribuir al desarrollo de hábitos que beneficien su salud durante toda la vida.

La recomendación es que cualquier cambio importante en la alimentación infantil o cualquier inquietud relacionada con el crecimiento sea evaluada por un profesional de la salud, quien podrá orientar a las familias de acuerdo con las necesidades de cada niño.