Compartir

Ana Saldaña

Nueva York es una ciudad de contrastes, no solo en términos económicos de sus habitantes, sino también de su oferta gastronómica. Igual puedes comer en un restaurante con varias estrellas Michelin, en un pequeño local de barrio o en la banqueta en un “Food Truck”. Sin importar el lugar, es una ciudad que ofrece platillos elaborados con ingredientes de primera calidad y propuestas culinarias diferentes. Sin embargo, para muchos visitantes dada la abundancia de restaurantes, a veces es más fácil comer en restaurantes mencionados en alguna famosa guía o lista, que el aventurarse a descubrir un lugar nuevo. Sin embargo,  el visitar algunos de estos restaurantes puede dejar un hoyo muy grande en tu bolsillo. Además que, desde mi muy particular punto de vista, siento que en el tiempo muchas veces la experiencia no amerita lo que cuestan.

unnamed (1)

Justo en una reciente visita a NY, fui a uno de estos lugares, de nombre Jungsik. El lugar, reconocido con dos estrellas Michelin, ofrece comida moderna Coreana. Confieso que tenía muchas ganas de visitarlo, después de haber estado en el restaurante original en Corea. Al entrar, todo funcionaba perfectamente y la decoración tenía acentos de madera, que le brindaban calidez a pesar de que se respiraba en su interior lujo minimalista. El menú, contaba con 2 opciones distintas, una degustación de 10 tiempos o una de 5. Opté por el menú de degustación de más tiempos. La comida aunque buena, mucho distaba de lo que había probado en Corea. Tanto el ajo, como el picante estaban mucho más moderados y sentí como si los sabores estuviesen domados. Mi menú incluía un “bibimpap royal”, que podía servirse con trufa negra o pagando un suplemento de 40 dólares, con trufa blanca. En la mesa optamos por escoger uno de cada uno, para probar ambos. Cual sería nuestra sorpresa que el platillo elaborado con trufa negra tenía mucho más sabor. Así, fue una noche agradable en la que pudimos probar platillos como un huevo pochado perfectamente acompañado de trozos crujientes de arroz, una ostión frita recubierta con tinta de calmar, un trozo de carne waygu y hasta un “Crème brûlée” con ajonjolí. Sin embargo, salí con la sensación de que me había faltado algo. No eran los sabores que esperaba después de haber estado en Corea en el restaurante original y además, si tembló mi bolsillo a la hora de pagar la cuenta.

unnamed (2)

Al contrario, conocí otro lugar: Txikito que sin tantas estrellas, me brindó una experiencia divertida y con mucho sabor. El restaurante, un típico establecimiento de barrio se especializa en tapas españolas. Probé algunos bocados divertidos, como un pan servido con un huevo frito servido sobre una cama de listones fritos de chorizo español que estaba fenomenal. También un bonito preparado con berenjenas rostizadas y jitomate rallado, delicioso. Así como una pasta de calamar salteada con mantequilla que tenía la textura perfecta y una ligereza de sabor que permitía apreciar el platillo. La comida era ideal para compartir. Contaban con una amplia carta de vinos, incluyendo opciones diferentes de vinos de la región vasca. Además, confieso que salí feliz, no solo por lo rico del lugar, sino también porque la cuenta no me ocasionó un infarto cardiaco.

Un lugar que me gusta mucho en Nueva York es Avra Estiatorio. Es mi restaurante griego favorito que conocí hace tiempo por recomendación de una querida amiga brasileña. En el lugar uno puede ir a escoger en una gran barra fría su pescado que está fresquísimo y una vez seleccionado, lo preparan a las brasas. La comida típicamente griega es el perfecto ejemplo de la dieta mediterránea: vino, aceite de oliva, pescado y muchas verduras. La experiencia no decepcionó y a pesar de llevar años abierto, es evidente que todavía es un favorito entre locales que se pelean las reservaciones.

unnamed (3)

También otra parada obligada cuando uno visita el MOMA, es el restaurante The Modern, en donde es ideal para un almuerzo después de recorrer el museo. Ese día me senté en la barra, que ofrece una experiencia mucho menos formal que la de comer en el comedor principal. Ese día probé unos ostiones fritos servidos con cebolla curtida y una salsa tártara y unos callos de hacha acompañados de unas coliflores rostizadas con una crujiente textura y para terminar unos beignets, una fritura elaborada con pasta de choux. Todo estaba delicioso.

unnamed (4)

Así la visita a Nueva York no decepcionó. Sin embargo, confieso que conforme pasa el tiempo prefiero visitar restaurantes de barrio con comidas que ofrezcan propuestas relajadas e innovadoras, que sentarme en un lugar elegante en donde el protocolo y la etiqueta lo hacen tieso y rígido. Sin duda, gran parte de un viaje es probar distintos sabores, disfrutar de la sazón de otras culturas. Pero también, se trata de poder tomar aire y desestresarte para así aprovechar verdaderamente el tiempo de descanso. Por lo mismo, creo en lo personal, cada vez más prefiero frecuentar lugares informales se prestan más para este fin.

unnamed

Espero que tengas un fabuloso día y recuerda ¡hay que buscar el sabor de la vida!

***

Jungsik. www.jungsik.kr Coreano Moderno. 2 Harrison St, New York, NY 10013.
Tel. (212) 219-0900

Txikito. www.txikitonyc.com Tapas. 240 Ninth Ave New York, NY 10001 Tel. (212) 242-4730

Avra Estiatorio. www.avrany.com Griego. 141 East 48th Street New York, NY 10017 Tel. (212) 759-8550.

The Modern. www.themodernnyc.com Comida Americana. 9 West 53rd St, New York, NY 10019 Tel. (212) 333-1220

Compartir