Ayotzinapa y GuacamayaLeaks, los riesgos

23 de Julio de 2024

María Idalia Gómez
María Idalia Gómez

Ayotzinapa y GuacamayaLeaks, los riesgos

Hace bastantes años que el periodismo está a prueba en México. Las crisis políticas, económicas y/o de seguridad han obligado a los medios a perfeccionar sus coberturas, especializarse, exigir mayores estándares para publicar información y trabajos en equipo. Algunos resultados han sido muy exitosos, en lo individual y lo colectivo, y otros parecen notables pero no lo son, y algunos más fueron y son un fracaso con consecuencias serias, como la impunidad, especialmente en los casos de víctimas y delitos.

El periodismo tiene un papel fundamental para la buena salud de las democracias en cada país; esto es por muchas razones, algunas de ellas, es que permite a los actores y ciudadanos comunicarse, y a estos últimos tomar decisiones bien informadas, y a lo primeros a que el escrutinio público sea una brújula que provoque que su trabajo sea de un verdadero servicio, transparente y honesto.

Bajo ninguna hipótesis el periodismo es un tribunal, ni un arma de transformación; es más bien el vehículo idóneo para que el ciudadano sea el factor de cambio de su propio entorno, ciudad o país, y emita él o ella sus propios juicios y conclusiones.

El papel del trabajo periodístico es tal, que las notas, reportajes, crónicas, entrevistas y columnas servirán como referente histórico para comprender en el presente y en un futuro el proceso y los procesos vividos en cada país.

En este contexto, algunos hechos se convierten en el referente idóneo para valorar el papel de los periodistas por la calidad de la información que se publicó en eso momentos. Ejemplos hay muchos, las dictaduras latinoamericanas, los excesos políticos en diferentes gobiernos y por supuesto las guerras. Reportajes y notas las hay memorables por su contribución a la vida interna de los países. Por eso el buen periodismo importa y es esencial para las democracias.

En contrario, la información publicada en los últimos tiempos (en este caso por medios digitales), ha mostrado cómo puede influir en los habitantes y hasta cambiar el rumbo de los países o comunidades, como fue la votación del Brexit, las elecciones que ganó Donald Trump o hasta la decisión de vacunarse contra Covid-19 o no.

México no está lejos de ello. El caso Ayotzinapa es un gran ejemplo de cómo importa la responsabilidad con la que se publique una información o no.

Publicar noticias sin contexto, sin cruce de datos, sin verificar o cuestionar siquiera la veracidad de los datos o filtraciones, no sólo es renunciar a la tarea periodística básica, sino es contribuir a la confusión y con ello a la impunidad.

A veces ha sido a tal punto la confusión mostrada en las publicaciones que pareciera que el periodismo sufre de bipolaridad, un día se publica algo a favor y otro totalmente contradictorio con ello, y no es para seguir la máxima de abrir el espacio a todos, es más bien, no hacer de origen el trabajo correctamente. Al final se resume en “ganar la nota”, ha importado más en este caso el ego de creer que se tiene una primicia, a pesar de lo inverosímil. No ha sido una vez, han sido decenas. Este actuar ha tenido consecuencias, algo que la academia deberá analizar con herramientas científicas.

Ahora hay una nueva prueba para el periodismo mexicano, los GuacamayaLeaks. En este gobierno que finge ser transparente, la revelación de estos millones de documentos se convierten en un tesoro invaluable para expurgar una institución e informar de manera veraz.

Pero hay que tener en la mira que estos correos electrónicos del Ejército no sólo son un tema en torno a una institución o de un gobierno, sino un asunto de Estado; así que el buen periodismo será esencial para analizar y publicar estos documentos, asumiendo que cada información tiene o tendrá sus propias consecuencias.

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