Maria Idalia Gomez

Alguien o algunos de sus colaboradores no le han informado ni bien, ni a tiempo al presidente Andrés Manuel López Obrador sobre los temas críticos que caminan en paralelo al Covid-19.

Esta semana entramos en la fase 2 de los escenarios marcados por salud. Esto en términos de seguridad nacional representa una situación de alto riesgo, que de no manejarse adecuadamente podría comprometer la viabilidad del país a corto plazo.

Pero no se trata únicamente de las medidas de salud que permitan aislar los casos confirmados, ni tampoco identificar aquellos leves (que parecen gripes y no son diagnosticados como Covid-19 porque no se les aplicó la prueba); sino también los casos asintomáticos, porque de ello depende un modelo que proyecte la cantidad de personas que puedan contagiarse, el tiempo y las regiones, para una toma de decisiones adecuada. La comunidad científica sí está trabajando en esos modelos, lo que no queda claro es qué tanto se está apropiando de esta información el gobierno federal y qué tanto está coordinándose con los gobiernos locales para adoptar medidas. 

Hay otros aspectos. El económico es fundamental y las críticas han sido severas por el retraso en la aplicación de medidas que frenen la incertidumbre y trate de apuntalar cierta estabilidad, especialmente protegiendo a los que no pueden quedarse en cuarentena porque viven al día. Pero esto va más allá, son los aspectos que podrían comprometer la viabilidad del país, y en este momento las áreas de inteligencia de México no han aportado la información necesaria.

El primer síntoma ya se comenzó a notar. La paranoia en compras generó un temporal desabasto de insumos, que ya se ha ido subsanando en la mayoría de los productos. Sin embargo, el contagio del miedo provocó otra cosa, el aumento de precios. Hasta hace unas semanas el huevo costaba 32 pesos el kilo, ahora fluctúa entre 39 o 40 pesos; las tortillas de 14 pesos aumentaron dos pesos; el frijol de 22 pesos ya va en 28; el jitomate estaba en 30 y ahora se puede encontrar hasta en 40 pesos, y el arroz en algunas pequeñas ciudades ya escasea.

Es indispensable impedir que se aproveche la crisis epidémica para que se eleven de forma artificial los precios. Esto podría acarrear desesperación y saqueos.

Pero hay más, la “desaparición” o aumento de precio de medicamentos y vitaminas, los cuales se considera que podrían servir para atender o prevenir el Covid-19. Las autoridades no tienen ni idea si los están escondiendo para así manipular su precio, si los hospitales privados los están acaparando o si los laboratorios redirigieron sus ventas a otros países. Pero están dejando desprotegidos a quienes padecen otras enfermedades.

Otras medidas que no se han adoptado por parte del gobierno, porque no existen los escenarios prospectivos, es el control y atención en la cadena de suministros de insumos básicos. Desde hace 10 días el rumor en la Central de Abastos de que se puede cerrar ha generado una gran incertidumbre entre los vendedores al menudeo, también un mayor incremento de precios. Al mismo tiempo, las  grandes cadenas de autoservicio han implementado medidas de limpieza que disminuyen los tiempos para la recepción de productos, por lo que en los anaqueles hay espacios vacíos y eso genera una percepción de temor en los clientes. Estos son ejemplos de una falta de información adecuada por parte del gobierno y los diferentes actores, pero especialmente de controles y atención a puntos críticos. 

Lo realmente importante de este aspecto es que ante la parálisis en la economía en diferentes países y el cierre de fronteras (aunque se permita el comercio), que por lo menos se extenderá un mes más, el escenario a mediano plazo podría ser la disminución en la importación de suministros básicos y víveres que compra México, por lo que se tiene que contar con una estrategia para impedir la concentración de estos productos, su encarecimiento desmedido y se garantice la adecuada distribución en todo el país.

Por último, los delitos podrían incrementarse. El robo a transportes por estos insumos indispensables podría ocurrir en cualquier momento, y ante la falta de efectivo disponible los ilícitos patrimoniales podrían crecer en las ciudades. Tampoco para esto se han marcado estrategias. 

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