A mi manera: De Carlitos a Carlos Alcaraz

1 de Febrero de 2026

<b>Alfredo Castillo Cervantes</b>
Alfredo Castillo Cervantes
Abogado, politólogo y economista, con estudios de posgrado en administración y ciencias del deporte.

A mi manera: De Carlitos a Carlos Alcaraz

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Para todos aquellos que han jugado acalambrados algún partido de tenis en su vida.

El Abierto de Australia nos ha dejado grandes enseñanzas de lo que puede ser esta temporada 2026 en el mundo del tenis. Aunque todos sabemos que es casi imposible mantener el mismo ritmo durante todo un calendario que va de enero a noviembre, en diferentes superficies, climas, alturas y continentes, lo cierto es que hay hechos que son irrefutables y a menos de que algunos tenistas empiecen a hacer cosas diferentes, Carlos Alcaraz le ha enseñado al mundo del tenis que su separación de Juan Carlos Ferrero no fue el capricho de un adolescente, sino la evolución de un tenista que comenzó una nueva etapa en su ya gloriosa carrera tenista.

Rendirse hoy ante Alcaraz no obedece a que sea campeón de este torneo, ni al hecho de que sea uno del ranking mundial o a que sea el tenista más joven en la historia en ganar los cuatro Grand Slams. No, el tributo que hoy se le hace a Carlos Alcaraz obedece más bien a la manera como logró superar una semifinal de cinco horas y media de partido cuando desde el tercer set tuvo que jugar acalambrado y nunca desistió, no obstante que todo su escenario era adverso, tal y como hace meses lo hizo ante Jannik Sinner en la final de Roland Garros.

Rendirse hoy ante Alcaraz es evocar a un tenista qué en 2023, con tan solo 20 años, derrotó a un Novak Djokovic que no perdía un partido en la cancha central de Wimbledon desde el 2013 y que al año siguiente volvió a hacer lo propio. Y que ahora, con 22 años, le propinó al serbio su primera derrota en una final de Australia, cuando Novak venía de ganar las diez finales que había jugado en el Rod Laver Arena.

¿Qué habrá pensado Rafael Nadal, sentado en primera fila, al observar como Alcaraz pudo derrotar a Nole en una final tanto en Wimbledon como en Australia, algo que él nunca pudo lograr ante Djokovic? (Nadal perdió las finales de Wimbledon ante el serbio en 2011, 2012, 2014, así como en 2012 y 2019 en Australia).

En lo personal, y con todo el respeto que cada tenista merece, Alcaraz no ganó Australia ganándole en la final a un tenista que iba por su primer Grand Slam (Djokovic le tocó ese escenario en 4 de sus 10 victorias previas en Australia) sino que derrotó al tenista con más títulos en la historia de este Grand Slam y que venía de derrotar en la semifinal al campeón vigente Jannik Sinner quien lo había ganado en 2024 y 2025, además de tener cinco finales seguidas de Grand Slam.

Prueba de que Djokovic llegó a la final en su plenitud, está el 6-2 del primer set que le propinó al español en apenas 33 minutos, cometiendo únicamente dos errores no forzados, algo que raya literal en la perfección del tenis. ¿Qué podría pensar en ese momento Alcaraz cuando Nole en 86 finales previas en cancha dura cuando había ganado el primer set, el serbio en 80 de ellas había ganado el torneo?
Sin embargo para una mentalidad así, estaba un Carlos Alcaraz que las dos únicas veces que perdió el primer set en una final de Grand Slam, ganó el partido. Hoy Alcaraz tiene tres Grand Slams después de perder el primer set, algo que para un chico de 22 años es toda una proeza. (A los 22 años Federer y Djokovic tenían solo un Grand Slam por los siete que ya tiene el español).

No es de a gratis qué de los tenistas que siguen compitiendo en el circuito, solo existe uno solo que puede jactarse de haber ganado un Grand Slam de los últimos 21 que se han disputado y que no se apellide Djokovic, Alcaraz o Sinner (Fue Medvedev en el US OPEN de 2021 y mucho se ha dicho obedeció al enorme desgaste físico y mental que tuvo ese año Djokovic al empalmarse prácticamente los Juegos Olímpicos de Tokio y el US OPEN, ya que el serbio había ganado ese año Australia, Roland Garros y Wimbledon y estaba en la final del US OPEN. Nadal ganó Australia y Roland Garros en 2022 pero ya está retirado).

Esto nos deja ver que el camino para Alcaraz luce muy prometedor para este 2026, ya que Jannik Sinner se vio errático y vulnerable en este Australian Open, y su otro gran rival, Novak Djokovic, tuvo la fortuna del retiro de Jacob Mensik en octavos y de Lorenzo Musseti en los cuartos de final, lo cual le permitió llegar sin mayor desgaste físico a las semifinales, una suerte que se ve difícil que le vuelva a suceder en los siguientes Grand Slams.

Por los demás, Zverev volvió a demostrar que es un gran jugador pero sin la mentalidad y temple de un campeón; que Taylor Fritz, Alex de Minaur, Ben Shelton, Danil Medvedev, Felix Auger-Aliassime, Bublik o Jack Draper, les alcanza para ser de manera recurrente top ten del ranking mundial pero no para ganar un Grand Slam.

De esta manera el único que considero podrá competirle a Alcaraz, Sinner y Djokovic este año será Lorenzo Musseti, quien de no haberse lesionado en su partido contra Djokovic en cuartos de final, le hubiera podido ganar a Sinner en la semifinal. Jannik, si quiere volver a tener el nivel del año pasado, tal vez tenga que hacer a un lado su relación con la modelo e influencer danesa Laila Hasanovic, quien además de ser mayor que él, no es alguien que esté relacionada en el mundo del deporte blanco.

Por el bien del tenis y del italiano, ojalá que Jannik se vuelve a enfocar al cien por ciento en su carrera tenística. Porque en este Australian Open dejó mucho que desear. Y aunque jugando a un setenta u ochenta por ciento le alcanza para ganarle prácticamente a cualquiera, ya vimos que contra Djokovic necesita estar cerca de un noventa por ciento, y contra Alcaraz requiere estar en su prime.

DE COROLARIO. Siempre he estado a favor de que las reglas en el deporte se deben de modernizar o actualizar permanentemente. En los setentas no había cambios en el futbol y ahora prácticamente puedes cambiar a casi todo el equipo. En el tenis, en el pasado sería impensable que los tenistas salieran del estadio durante cinco minutos al terminar un set, o que pidieran atención médica sin saber si la lesión es real o no. ¿Cuál es la lógica para sostener que una supuesta “lesión” durante el partido no obedece a falta de condición o preparación física pero por el contrario, si es falta de preparación física sufrir calambres?

Es una estupidez sostener que los calambres en la actualidad son falta de condición física cuando si no estás físicamente al cien por ciento no tendrías la más mínima posibilidad de competir a nivel profesional, a 35 grados centígrados, jugando al mejor de cinco sets y con 100 millones de personas viéndote por televisión en todo el mundo en tiempo real.

El único caso donde es irrefutable considerar que un jugador necesita urgentemente apoyo médico es cuando sufre “calambres” y este supuesto sigue siendo el único que no permite la asistencia médica. Es parte de la doble moral de los directivos del tenis. Cuando jugaba Artur Ashe o Rod Laver no se jugaba a la intensidad, fuerza, rapidez y/o velocidad con la que se juega hoy en día. En la actualidad a los dueños de estos torneos y todos sus colaterales beneficiados de los tenistas, les tiene sin cuidado poner un partido a las doce del día en un calor extremo y con humedad sofocante si eso permite que se pueda disfrutar dicho partido en televisión en Europa a las ocho de la noche, en menoscabo de la salud e integridad de los jugadores.

En este torneo vimos que en la semifinal contra Zverev, Alcaraz tuvo calambres evidentes y no obstante que la regla lo prohíbe, se le permitió obtener asistencia médica. Alcaraz tuvo que mentir diciendo que había sentido un “pinchazo en el abductor.” Por supuesto, es obvio que sí el español hubiera tenido una lesión de este tipo, se hubiera tenido que retirar como Musseti en su partido contra Djokovic, ya que estas lesiones no desaparecen sino se agravan conforme el partido continúa.

Pero para los dueños del torneo, patrocinadores y en general para cualquier persona que se beneficiara de que Alcaraz siguiera vivo en el torneo, era fundamental hacerse de la “vista gorda” dando por válida la supuesta lesión del español. Al final, la atención médica junto con una hidratación específica y el tiempo transcurrido para que ambos remedios le hicieran efecto, le permitieron a Alcaraz que esos calambres quedaran atrás, y pudiera terminar el partido no obstante que el mismo duró cinco horas y media.

Lo mismo pasó con Jannik Sinner en su partido de tercera ronda cuando empezó con calambres y al irse abajo en el marcador, en ese preciso instante los organizadores consideraron que era momento de parar el partido, cerrar el techo, y darle oportunidad a Sinner de que se fuera a cambiar y recuperarse físicamente para poder seguir adelante en su partido y darle vuelta al marcador.

Dejemos este guion obsoleto de “no se pueden atender los calambres” para dejar una regla clara para todo y para todos. “Tienes derecho a un tiempo médico por partido, tú sabrás en qué momento lo utilizas, sí no fue suficiente una sola atención médica, entonces prepárate mejor para el siguiente torneo y no arriesgues tu salud. Si quieres irte a los vestidores a bañar y pensar, considera que será tomado como pausa médica. Si es indispensable para ti volver a solicitarlo, te costará un game completo cada que lo solicites.”

Carl Lewis alguna vez nos dijo en una conferencia “La lesión en un atleta de alto rendimiento es un error de entrenamiento. Estuve para competir desde Moscú 80 hasta Atlanta 96, nunca me lesioné en unos Juegos Olímpicos durante 16 años.”

Al final, para mí y para millones de tenistas fue más estoico lo que hizo Alcaraz de seguir jugando acalambrado, con todo y ayuda médica, porque quienes hemos competido con calambres en algún torneo en nuestra vida, sabes lo difícil que es y el enorme desgaste y sacrificio que eso implica. Haber sacado ese partido, en esas condiciones físicas nos dejó tres grandes lecciones: la primera, que se debe permitir la ayuda médica en caso de calambres en circunstancias difíciles o adversas; la segunda, que Ferrero formó maravillosamente bien a Alcaraz pero su ciclo había concluido como bien lo asumió su equipo; y la tercera, que Alcaraz dejó de ser Carlitos para ser de ahora en adelante Carlos Alcaraz.