La política en la era del influencer marketing

30 de Enero de 2026

Alejandra Cerecedo
Alejandra Cerecedo

La política en la era del influencer marketing

Alejandra Cerecedo -

La política ya no se disputa únicamente en tribunas, conferencias de prensa o tiempos oficiales. Hoy, una parte fundamental del poder se juega en los feeds, las historias y los videos de corta duración. Vivimos en la era del influencer marketing y, con ella, en una transformación profunda de la forma en que se construyen narrativas públicas, se moldean opiniones y se disputa la atención ciudadana. La influencia dejó de ser un activo exclusivo de partidos, gobiernos o grandes medios; ahora también pertenece a creadores de contenido, influencers y microinfluencers que conectan con audiencias específicas, leales y altamente segmentadas.

Durante años, las marcas entendieron que no bastaba con pautar: había que conversar, generar comunidad y credibilidad. La política va varios pasos detrás, pero ya tomó nota. Hoy, figuras de la vida pública buscan a creadores no solo para amplificar mensajes, sino para reinterpretarlos, humanizarlos y, en muchos casos, suavizar narrativas que de otra forma serían rechazadas. El poder ya no está únicamente en quién emite el mensaje, sino en quién logra que ese mensaje sea creíble y compartible.

Este fenómeno quedó claro en IMWEEK, el evento organizado por IM365, que se ha consolidado como el encuentro más internacional del influencer marketing y la creator economy. Ahí se reunieron marcas, agencias y creadores, junto con ponentes de plataformas clave como Meta, TikTok, YouTube y Spotify, además de algunos de los profesionales más destacados del influencer marketing en México. Más allá de estrategias comerciales, IMWEEK dejó ver una realidad ineludible: la influencia digital es hoy uno de los capitales más valiosos, no solo para vender productos, sino para incidir en conversaciones sociales, culturales y políticas.

En este nuevo ecosistema, los microinfluencers juegan un papel especialmente relevante. No tienen millones de seguidores, pero sí algo que la política tradicional ha perdido: cercanía. Sus comunidades confían en ellos porque los sienten auténticos, porque hablan su mismo lenguaje y porque no parecen lejanos.

La métrica lo confirma. Hoy, las vistas, los impactos y el engagement son más importantes que nunca. En el ámbito empresarial esto ya es una regla; en el político, se está convirtiendo en una necesidad. No basta con “estar presente” en redes, hay que generar conversación, provocar interacción y sostenerla en el tiempo.

Esto cobra especial relevancia si consideramos que México se encamina hacia la elección más grande de su historia en 2027, a tan solo un año y medio de distancia. Millones de votantes, una ciudadanía hiperconectada y un electorado joven que consume información principalmente a través de plataformas digitales.

Sin embargo, este nuevo poder también plantea retos. ¿Dónde queda la línea entre comunicación y propaganda? ¿Qué responsabilidad tienen los influencers al participar en campañas políticas o en la construcción de narrativas públicas? La influencia no es neutral. Así como puede informar y acercar, también puede desinformar o trivializar debates complejos. Por eso, la profesionalización y la ética en la creator economy serán claves en los próximos años.

La política en la era del influencer marketing exige algo más que contratar creadores: demanda coherencia, transparencia y una comprensión real de las audiencias. Quien intente usar a los influencers como simples altavoces, sin entender su lógica ni respetar su autenticidad, fracasará. En cambio, quienes comprendan que la influencia se construye desde la confianza y la conversación, tendrán una ventaja clara.

Estamos frente a un cambio de época. La influencia ya no se mide solo en cargos o presupuestos, sino en la capacidad de conectar. Y en ese terreno, los creadores de contenido ya no son actores secundarios: son protagonistas de una nueva arena política que se juega, todos los días, en nuestras pantallas.

LCT se lleva palomita

Hutchison Ports LCT, operadora del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y que lidera en México y en la región Jorge Magno Lecona, acaba de ser distinguida con el “Supplier of the Year, Logistics Performance Hutchison Ports LCT” por KIA Motors México, esto en reconocimiento a su excelencia operativa y desempeño logístico.

La distinción se otorga tras una evaluación rigurosa basada en criterios como cumplimiento normativo y contractual, tiempos de respuesta, calidad en el servicio, manejo efectivo de incidentes, cumplimiento de indicadores clave de desempeño (KPIs), capacidad operativa, flexibilidad para adaptarse a condiciones cambiantes y claridad en la comunicación con clientes y autoridades. En esta ocasión, fueron considerados siete proveedores, lo que subraya la relevancia del logro dentro del contexto competitivo de la industria logística.

La relación entre Hutchison Ports LCT y KIA Motors México inició en 2016, cuando la armadora coreana, junto con su socio logístico Hyundai Glovis México, comenzó a movilizar contenedores para la instalación y puesta en marcha de su planta automotriz en Pesquería, Nuevo León. Desde entonces, se ha consolidado una colaboración de largo plazo que ha permitido integrar de manera coordinada procesos logísticos complejos y construir una relación de confianza con KIA y su red de proveedores TIER 1, 2 y 3.