De la Cineteca y otras utopías

2 de Marzo de 2026

De la Cineteca y otras utopías

Columna invitada_Redes

Históricamente, un espacio como la Cineteca Nacional - dependiente de la Secretaría de Cultura - no ha estado libre de controversias desde su fundación en 1974, impulsada por el entonces presidente, Luis Echeverría, a partir de una iniciativa de su hermano, el actor Rodolfo Landa; o el funesto incendio de 1982, que acabó con la vida de varios trabajadores y gran parte del acervo fílmico durante el gobierno de José López Portillo, señalado junto a su hermana, Margarita López Portillo - la entonces titular de Radio, Televisión y Cinematografía - por malos manejos y la implementación de recortes presupuestales que dejaron desprotegido el patrimonio cinematográfico nacional.

La polémica más reciente es el reclamo de trabajadores que demandan mejores condiciones laborales y amenazan con un paro de actividades en las tres sedes para el 27 de marzo, si sus exigencias no son atendidas. Ellos denuncian precarización laboral, sobrecarga de trabajo, falta de equipo especializado, retraso en pagos y hostigamiento, entre muchas otras irregularidades.

Al respecto, tanto la directora general de la Cineteca, Marina Stavenhagen, como la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, han expresado públicamente que están en pláticas con los manifestantes. Sin embargo, el mismo tipo de reclamos empiezan a surgir desde el IMCINE y el Centro de Capacitación Cinematográfica.

Mientras tanto, en Argentina, el presidente Javier Milei impulsa una reforma laboral que sus opositores describen como “esclavista” y que ocasionó un paro general el pasado 19 de febrero. Dicho proyecto propone, entre otras cosas, la extensión de la jornada laboral a un máximo de 12 horas por día sin necesidad de pagar horas extras, un controvertido cálculo de indemnizaciones por despido, la posibilidad de que los salarios sean pagados en moneda nacional o extranjera y también en especie, habitación o alimentos, y restricciones en las licencias por enfermedad.

Ante semejante panorama laboral con nuestros vecinos del sur, es tentador afirmar que un retraso en los pagos parece inofensivo, pero lo que los trabajadores de la Cineteca reclaman son derechos laborales básicos que aún les corresponden por ley en nuestro país. ¿Desde cuándo la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se volvió una utopía? ¿Acaso se acerca un gobierno de ultraderecha como en la Argentina de Milei? La promesa de movilidad social, ¿es otra utopía? Con la muerte del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, en México estamos viviendo un fenómeno en el que la gente habla del tema y se expresa de “El Mencho” como si lo conociera, como si fuera de su familia, o como si el hecho de ser mexicanos nos otorgara alguna autoridad para externar cualquier opinión absurda al respecto. Este sentimiento también es resultado de la apología del crimen organizado y de normalizar la narcocultura hasta asumirla como identidad nacional.

Ya se ha dicho mucho sobre este asunto, pero así es como hoy, lejos de polémicas, podemos asegurar que las narcoseries, narcocorridos y las historias de éxito de ciertas figuras de la música y el espectáculo, tienen un impacto que ha moldeado la mentalidad de varias generaciones de jóvenes mexicanos. En el caso de las narcoseries, creando el mismo efecto que cualquier telenovela, donde el público vive vicariamente a través de los narcos, se identifica con ellos y aspira a la calidad de vida que la sociedad les ha negado.

La justicia social no puede ser selectiva. Si esperamos igualdad, todas las luchas son importantes. ¿O es que la equidad también es otra utopía? Esto es algo que se puso a prueba durante la reciente entrega del premio BAFTA a lo mejor del cine y la televisión en el Reino Unido, cuando los actores afroamericanos, Michael B. Jordan y Delroy Lindo, subieron al escenario y desde el público se escuchó un insulto racista.

Más tarde sabríamos que se trató de la reacción involuntaria de una persona con síndrome de Tourette, John Davidson. Rápidamente, las redes sociales se llenaron de juicios y condenas. Hoy que el activismo político ha perdido popularidad, tenemos que seguir haciendo preguntas: ¿importa más el racismo que la discapacidad?, ¿importa más un actor que un activista? Desde México hasta Argentina. Desde Hollywood hasta el Reino Unido. No se puede pedir derechos para unos sin pedir derechos para todos.

Carlos Celis
Carlos Celis
Como crítico de cine y música tiene más de 30 años en medios. Ha colaborado con Cine Premiere, Rolling Stone, Chilango, Quién, HuffPost México, T Magazine México, Reforma y Televisa. Conductor del programa Lo Más por Imagen Radio.