Del Starbucks, el Panda Express y el China in a box

21 de Agosto de 2026

Del Starbucks, el Panda Express y el China in a box

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Rodrigo Ponce de León Treviño

Cada vez que entras a un Starbucks, lectora, lector querido, te enfrentas a un choque generacional de tremendas dimensiones solo para hacer tu orden correctamente. En el universo del café en inglés, El grande es Venti, el mediano es grande y el chico es Tall, y sin sumar toda esa infinidad de leches, animales, vegetales, deslactosadas, light, semidescremadas o whatever y además con o sin matcha. Fríos, calientes o al tiempo completan tu pesadilla.

Por otro lado, en el mundo del fast-food en las grandes cadenas restauranteras textualmente recibes lo que ordenas, por teléfono o en línea, dejando poco margen al cuidado de tus calorías consumidas. Y así, para nadie es un secreto que el mercado automotriz mexicano ha sufrido una intensa invasión de los más variopintos productos chinos destinados a presentar batalla a las marcas establecidas previamente en tierras aztecas, y existe aun una percepción muy alterada de lo que son estos productos gracias a experiencias previas de algunos importadores hace ya algunos años.

Ya resulta anacrónico el decir: “Pero es chino.. ¿sí funciona?” o “Es que… ¿el servicio y las refacciones?” situaciones que -creo- vale la pena aclarar. Los productos automotrices chinos, provienen de esquemas de producción de muy buena calidad y manufactura en su mayoría provenientes de grandes fabricantes de reconocimiento mundial. El mapa automotriz ha cambiado mucho en los últimos años alterando incluso la tendencia de diseño global. Tal vez resulte una sorpresa para ti que te platique que muchos de los autos “occidentales” que ves rodar por las calles son fabricados e incluso diseñados por el dragón de oriente. Marcas como General Motors que construye un elevado porcentaje de su portafolios allá (Con SAIC, el holding de MG fabrican Aveo, Onix, Cavalier, Captiva y Groove) sin que tu siquiera te enteres; Ford con Territory hace lo propio con Changan y marcas de lujo como BMW y MINI que fabrican el iX3 y el Mini Cooper; y Volvo que ya es propiedad de Geely Group, construye el XC40 y el XC60; marcas como Mercedes-Benz, Peugeot, Suzuki, CUPRA con su Tavascan eléctrico además de una nutrida lista de marcas que no le hacen el feo al pollo a la naranja.

Vale la pena aclarar esto porque con las marcas chinas -como si del panda Express se tratara-siempre obtienes lo que pediste: el subcompacto es subcompacto, y el deportivo es un deportivo. Pareciera -como en el Starbucks- que tal vez recibas algo que no ordenaste por desconocimiento, pero en realidad no es así: la calidad en el ensamble, la tecnología competitiva y una ingeniería que en muchísimos casos rebasa lo sobresaliente, es lo que hoy conforma la oferta china a nivel mundial. Nada de un café chico que en realidad es un Tall o un mediano que resulta ser el grande. La oferta china no engaña. Lo que ves es lo que hay. Sin Matcha y esas jaladas semideslactosadas.