El agua que queremos para la Ciudad de México

21 de Agosto de 2026

El agua que queremos para la Ciudad de México

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Miriam Saldaña Cháirez

La Ciudad de México no puede seguir pensando que el agua únicamente es un servicio que llega por una tubería. El agua es territorio, ecosistema, seguridad, biodiversidad y futuro. Por eso, la 4.ª Sesión del Consejo de Consulta del Agua de la Ciudad de México representa un paso importante para convertir la preocupación por nuestra crisis hídrica en acuerdos, coordinación y acciones concretas.

Desde la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), reunimos especialistas, instituciones académicas, organizaciones y actores vinculados con la gestión del agua. El objetivo es claro: construir una visión compartida que permita recuperar nuestros cuerpos de agua y fortalecer la infraestructura hídrica de la capital.

Durante la sesión aprobamos por unanimidad el lema “Acuerdos para el futuro del agua en la Ciudad de México”. No se trata solamente de una frase: debe convertirse en una responsabilidad colectiva. El futuro hídrico de nuestra ciudad exige dejar atrás soluciones aisladas y trabajar desde una perspectiva de cuenca, donde ríos, barrancas, bosques, acuíferos y zonas urbanas sean entendidos como partes de un mismo sistema.

Uno de los temas centrales fue la infraestructura para el tratamiento de aguas residuales. Las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) deben formar parte de una estrategia integral que permita tratar, reutilizar y reincorporar el agua al ciclo urbano y ambiental.

No podemos hablar de recuperar ríos si seguimos permitiendo que lleguen contaminantes a ellos. También planteamos una tarea fundamental desde el ámbito legislativo: que el nuevo Plan General de Desarrollo y el Programa General de Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México contemplen expresamente la recuperación y protección de ríos, barrancas, lagos, humedales y demás cuerpos de agua.

La planeación de nuestra ciudad debe dejar de ver estos espacios como obstáculos para el crecimiento urbano y reconocerlos como infraestructura ambiental indispensable. Esto también implica fortalecer las herramientas jurídicas para prevenir y combatir los delitos ambientales. La protección de nuestros cuerpos de agua necesita vigilancia, regulación y consecuencias cuando existan acciones que dañen deliberadamente nuestros ecosistemas.
En el caso del Bosque de Chapultepec, hablamos de algo que considero indispensable: no basta con restaurar espacios físicos; tenemos que recuperar su función ecológica. Para ello, debemos definir una paleta vegetal con especies nativas y, con el acompañamiento de especialistas, establecer qué fauna nativa queremos reintegrar progresivamente al ecosistema.

Aquí el ajolote representa mucho más que una especie emblemática: es un símbolo de la biodiversidad de nuestra cuenca. Recuperar nuestros ecosistemas acuáticos significa crear las condiciones para que especies nativas puedan sobrevivir y, donde sea viable, regresar a sus hábitats. Necesitamos captación de lluvia, tratamiento y reúso, soluciones basadas en la naturaleza y restauración de microcuencas como Barrilaco, Dolores, Barranca de Jalalpa y Tacubaya.

La Ciudad de México necesita aprovechar cada gota y, al mismo tiempo, recuperar los espacios naturales que permiten que el agua permanezca en nuestro territorio. Necesitamos recursos para infraestructura de tratamiento, captación pluvial, restauración ecológica y recuperación de nuestros ríos y barrancas.

Recuperar el agua significa recuperar territorio, biodiversidad y vida. La Ciudad de México merece una política hídrica que no solamente lleve agua a las personas, sino que también devuelva agua a la naturaleza.