Desde Rusia con amor

14 de Septiembre de 2026

Desde Rusia con amor

Dolia Estévez

Hay dos tipos de embajadores: los que piden permiso a la Secretaría de Relaciones Exteriores hasta para dar los buenos días y los que se van por la libre. Guillermo Zamora Villa, el “hermano embajador” en Nicaragua, está entre los segundos. El 16 de julio, con motivo del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, declaró su amor al “comandante Daniel Ortega y a la compañera Rosario Murillo” en carta escrita en papel membretado con su nombre y sin el logotipo de la embajada; los felicitó “calurosamente”, expresando “como siempre mi cariño y admiración por nuestro hermano Gobierno de la República de Nicaragua, que está muy bien representado por ustedes como gobernantes”. La misiva llegó a Ortega tres días antes de anunciar que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”. Para vergüenza de la diplomacia mexicana, fue publicada junto con las felicitaciones de la junta militar de Myanmar y del “ministro de exteriores” de Abjasia, un inexistente país reconocido solo por Rusia y Nicaragua.

“Está fuera del lenguaje diplomático standard para este tipo de carta. Las cartas de felicitaciones normalmente se hacen por Nota Diplomática no por correspondencia personal”, me dijo la Embajadora en retiro Roberta Lajous. Zamora no respondió a mi pregunta de si su efusiva carta a los dictadores fue autorizada por sus superiores en México. La SRE no se deslindó. Kevin O’Reilley, exembajador de Estados Unidos que coincidió con Zamora antes de jubilarse en 2025, me dijo que aun antes de llegar a Managua en 2023, “un alto funcionario de la SRE me dijo que tratara directamente con ellos, en lugar de con la embajada mexicana en Managua, y así lo hice”. Dijo que el trato que tuvo con él y su esposa “fue muy cordial y amable”, pero dado el momento delicado para el hemisferio, Nicaragua y los intereses de México en Nicaragua, “quizá sea hora de pasarle el cargo a un profesional del servicio exterior mexicano”.

Zamora tiene cercanía con dos de los hijos de la dinastía: Laureano y Eduardo Ortega Murillo. En 2024, los hermanos fueron sus “invitados especiales” en la celebración de la Independencia de México en la Embajada donde transmitió en vivo “El Grito” de Andrés Mnuel López Obrador desde el Zócalo. Laureano, sexto hijo de la pareja, de 44 años, es visto como el canciller de facto a cargo de las relaciones con Moscú y Pekín, países clave para la sobrevivencia de la dictadura que visita con frecuencia. Representó a sus padres en el desfile por los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, caminando detrás de Xi Jinping, Vladímir Putin y Kim Jong-un. Sancionado por Washington en 2019, Laureano se da una vida de derroche y ostentación típica de los junior políticos populistas. Viste trajes a la medida y luce un Rolex en la muñeca. Mandó construir una mansión bunker de 11 millones de dólares que usa para alojar y hacer fiestas y hasta bancales con visitantes rusos y chinos. Favorito de la matriarca para suceder al caudillo, es visto como el “heredero natural” del trono dinástico. Eduardo, por su parte, está a cargo de la maquinaria de propaganda orteguista y putinista en coordinación con los medios estatales rusas y chinos. La publicidad del canal de desinformación ruso RT (Russian Today) en Managua es comparable a la autorizada por Clara Brugada en la Ciudad de México.

Zamora, quien acaba de cumplir 91 años, es un cuadro comunista entrenado por los soviéticos. Cuando militaba en el Partido Comunista Mexicano, viajó a Moscú para estudiar en la Escuela de Cuadros del Partido Comunista de la URSS entre 1974 y 1976, de acuerdo con datos biográficos del Senado y la SRE. Andrei Kalitin, reportero independiente de Novaya Gazeta perseguido por el Kremlin presuntamente por difundir “noticias falsas” sobre la invasión de Ucrania, deduce que a decir por los cursos que tomó debió cursarlos en el Instituto de Ciencias Sociales, centro de formación partidista e ideológica que dependía de Comité Central. Conocida como la Escuela Internacional Leninista, desapareció en 1991. “El simple hecho de haber estudiado allí no demuestra reclutamiento por los servicios de inteligencia. Era una escuela de adoctrinamiento político, no de reclutamiento de espías”, dijo Kalitin desde el exilio en España, aclarando que no encontró datos públicos indicando que fue reclutado por Rusia. En los ocho años previos a su actual cargo en Managua, Zamora fue profesor en el Instituto Nacional de Formación Política de Morena que preside Rafael Barajas donde se preparan “cuadros” políticos a cargo de la “revolución de las conciencias” y la “transformación” de las instituciones.

Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina y uno de los más corruptos. Es insultante afirmar que Nicaragua está “muy bien representada” por una dictadura marcada por la represión y los lujos del delfín político del régimen que contrastan con la dramática realidad de pobreza y sufrimiento del pueblo nicaragüense.

@DoliaEstevez