El intachable Servicio Exterior

30 de Enero de 2026

Alejandro Envila Fisher
Alejandro Envila Fisher
Director editorial de ejecentral, periodista, abogado y profesor en la UNAM. Ha dirigido la revista CAMBIO, Radio Capital, The News, Estadio, Rumbo de México y Capital, además de fundar el canal Greentv. Comentarista en medios, columnista político y autor de los libros Cien nombres de la Transición Mexicana, Chimalhuacán, el Imperio de La Loba, Chimalhuacán, Ciudad Perdida a Municipio Modelo y Huitzilan de Serdán, la derrota de los caciques.

El intachable Servicio Exterior

Alejandro Envila

Casos tan vergonzantes como el de Isabel Arvide en Estambul, entre otros, volvieron un lugar común la afirmación de que desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, la 4T había dilapidado el prestigio del cuerpo diplomático mexicano alrededor del mundo por utilizarlo como agencia de colocaciones para enviar a aliados, tránsfugas o aplaudidores del régimen absolutamente improvisados, que solo sabían escandalizar, derrochar y maltratar a los equipos de trabajo, algunos miembros del servicio exterior y otro no, pero todos seres humanos con una dignidad que nadie tenía ni tiene derecho a pisotear.

La verdad es otra. Desde siempre y como en toda actividad humana, en el servicio exterior han existido excelentes y pésimos profesionales; seres humanos de conducta ética intachable y también barbajanes que con todos sus grados de estudios y sus interminables currícula, han sido incapaces de tratar con educación a ningún empleado, así como servidores públicos probos que viven en la regla de la justa medianía, y profesionales del abuso presupuestal que han utilizado los nombramientos, particularmente los de embajadas y consulados grandes y con recursos abundantes, para darse una vida de marqueses a la que ni tiene derecho, ni deberían tener acceso si la vigilancia de la Cancillería, de siempre y no solo a partir del morenismo, hubiera sido medianamente efectiva.

Hoy que el equipo de Juan Ramón de la Fuente promete iniciar investigaciones porque han detonado nuevos escándalos de abusos y excesos en el cuerpo diplomático, para evitar que el asunto quede en simples declaraciones de coyuntura que se lleva el viento, urge actuar en serio. Lo primero es desmentir la afirmación de que esa conducta llegó al servicio exterior con el morenismo porque no es así. Lo segundo es investigar, para sancionar cuando se pueda, y por lo menos exhibir de forma amplia cuando la sanción legal ya sea inaplicable, a todas y todos los abusadores y acosadores, en cualquier sentido, que han dado rienda suelta a sus complejos, traumas y demás enfermedades mentales desde hace años, al amparo de la impunidad diplomática, de la distancia con México y también de la necesidad de quienes por vivir de su trabajo, han soportado vejaciones.

Un ejemplo casi inmejorable de que no sólo en Morena hay patanes disfrazado de diplomáticos, y de que la zafiedad no es exclusiva del sexo masculino, es Roberta Lajous Vargas. Diplomática de carrera con una larguísima hoja de servicio en la Cancillería y en diversas sedes diplomáticas, condecorada por al menos dos gobiernos extranjeros, embajadora de México en Austria primero y en España de 2013 a 2020, militante del PRI, fue una auténtica acosadora laboral, abusiva, intrigante, sin ética y sin límites. Cuando era embajadora en España no sólo compró un automóvil BWM pagado con presupuesto de la sede diplomática, para el uso de su cónyuge como ya trascendió, también asumió una actitud de completa explotación hacia las empleadas de la residencia, pues las hacía laborar hasta 20 horas al día porque, como se creía de sangre real, las tenía comprando despensa, preparando y sirviendo comidas y cenas sin cesar, para construirse una vida social y explotar para su beneficio la posición, hasta que ante ese nivel de abuso las trabajadoras acabaron por renunciarle casi en grupo. Además, con su finísima educación y su formación en el Instituto Matías Romero, Roberta Lajous trataba a gritos a todo el personal administrativo y diplomático bajo su responsabilidad. Durante su paso por la embajada se enemistó, casi a muerte, con un personaje fundamental en la promoción del país en Europa, la directora de la Casa de México en España: Ximena Caraza. Los conflictos de la embajadora eran a todo nivel, pues igual tuvo serias dificultades con su jefe de Asuntos Políticos que con el agregado Cultural, Pablo Raphael De la Madrid, hermano del periodista y escritor Ricardo Raphael, y actual funcionario en la Secretaría de Cultura de México.

Aunque se mantuvo como embajadora dos años durante el gobierno de López Obrador, Roberta Lajous era priista y llegó al cargo por designación del presidente Enrique Peña. Eso no le impidió organizar reuniones en España, con políticos e intelectuales de aquel país, para criticar y desacreditar la reforma energética impulsada por Peña en México en aquellos años, algo que causó una pésima impresión entre los empresarios españoles que se preparaban para invertir en México a partir de esa reforma.

Al igual que Isabel Arvide, Roberta Lajous, militante priista en esos años, es el ejemplo de que no solo hay morenistas co n actitudes reprobables, de que la diplomacia de carrera no garantiza ni educación ni probidad y también de que no solo los hombres pueden abusar del poder.