El peor enemigo de Morena es la propia Cuarta Transformación. Mientras la presidenta busca mantener la mejor relación posible con Trump, sacar adelante el TMEC, seguir en el camino del combate a la inseguridad, sus correligionarios tienen un torbellino destructor dentro de la 4T y de Morena.
Basta repasar los acontecimientos diarios. La carta dirigida directamente al presidente de Estados Unidos llena de lenguaje de odio e incongruencias; las decenas de viajes en aviones privados; el retiro de visas de personajes en altos cargos; el efímero y tormentoso regreso del gobernador con licencia que evidenció la ruptura entre grupos dentro de la 4T.
Sumado a lo anterior, las megaobras del sexenio pasado solo han dejado a las y los mexicanos con mega deudas y un pobre desempeño; además, las primeras “corcholatas” para la contienda de 2027, dejando en claro que las leyes electorales no se cumplen, pero sí se llenan de eufemismos como llamarles “coordinadores estatales de la defensa de la transformación y soberanía nacional” a los obvios candidatos por dedazo.
Así, pareciera que el torbellino morenista se empeña en destrozar todo lo que se cruce a su paso, comenzando con la 4T y con el propio partido oficialista. Y por supuesto, entre todo este huracán, la oposición no ha sabido señalar todas estas tropelías ni, mucho menos, cómo capitalizarlo. Sin embargo las y los mexicanos deberemos estar muy atentos a todos estos escándalos y reflejarlo en las urnas.