Ante el inminente cambio de poderes en Honduras, miembros del gabinete de la presidenta saliente Xiomara Castro están acudiendo en tromba a la Embajada de México en Tegucigalpa para tramitar visas que les permita salir del país, argumentando una posible persecución por parte Nasyr “Tito” Asfura, el candidato de derecha que ganó las elecciones con el respaldo de Donald Trump y que tomará posesión el 27 de este mes. Aunque la identidad de los solicitantes es confidencial, se estima que es un número amplio de personas, entre secretarios y altos funcionarios con sus familias. El medio digital hondureño El Espectador HN reveló los nombres de un puñado de ellos. Entre estos destaca Marlon Ochoa, miembro del Consejo Electoral de Honduras, a quien el Departamento de Estado denegó su solicitud de visado en diciembre, por “socavar la democracia de Honduras”. Un mes después, la Embajada de México en Tegucigalpa a cargo de Martha Susana Peón Sánchez (antes Susana Ireguas), no tuvo reparos en darle la visa mexicana. Sheinbaum y Castro tienen una relación cercana. Comparten afinidades ideológicas. Se reunieron en Palacio Nacional faltando cinco días para las elecciones del 30 de noviembre en las que la candidata oficialista terminó en un humillante tercer lugar.
La ayuda del gobierno de Sheinbaum a quienes pronto serán la oposición hondureña busca desactivar una posible crisis diplomática con el gobierno entrante como las que estallaron en Bolivia y Perú bajo AMLO, cuando los embajadores mexicanos fueron declarados persona non grata y expulsados por intervenir en los asuntos internos de esos países. Con una historia de vida que la vincula estrechamente con Cuba--país donde viven sus familiares más cercanos, visita con frecuencia y murió su esposo, Gustavo Ireguas, legendario embajador mexicano en Nicaragua durante la Revolución Sandinista que dio refugio en la embajada en Managua a los levantados contra el régimen--el caso de Peón Sánchez es sintomático del desaseo que persiste en las designaciones de representantes diplomáticos en el extranjero. “El nombramiento como embajadora de Susana Ireguas, nacida en Cuba, es ilegal ya que… para ser designado embajador o cónsul general se requiere ser mexicano por nacimiento”, escribió Agustín Gutiérrez Canet en 2024.
Peón Sánchez tiene dos actas de nacimiento, una cubana, asentada en 1961 en el Registro del Estado Civil del Ministerio de Justicia de la República de Cuba, y otra mexicana registrada en la Delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México en 1949, según copias de los certificados que obran en mi poder. Ambas actas refieren la Ciudad de México y 1948 como el lugar y año de nacimiento de Peón Sánchez. Cabe señalar que no hay registro en el dominio público que indique que renunció a su nacionalidad cubana antes de ser nombrada embajadora en 2023 como estipula la Ley del Servicio Exterior Mexicano. Según pude saber, Peón Sánchez sigue registrada en el sistema único de identidad del Ministerio de Justicia de Cuba. Su atípica situación viola el artículo 20 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano que estipula que para ser designado embajador o cónsul general se requiere: ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad. Agrega que los mexicanos por nacimiento a los que otro Estado considere como sus nacionales, deberán presentar el certificado de nacionalidad mexicana y el documento de renuncia de la otra nacionalidad.
A esto hay que sumarle que el currículo vitae de Peón Sánchez, que la canciller Alicia Bárcena envió a la Secretaría de Gobernación solicitando su ratificación en el Senado en 2023, señala como “inconclusa” la licenciatura que presuntamente cursó en la “Universidad Historia del Arte Universidad Nacional de La Habana (sic)”, en violación del artículo 31 de la Ley del Servicio Exterior que estipula que para ser embajador es necesario por lo menos el grado académico de licenciatura por una universidad o institución de enseñanza superior mexicana o extranjera. Peón Sánchez también estudió la secundaria y la preparatoria en Cuba. La misiva de Bárcena y el currículo vitae fueron obtenidos por medio de transparencia cuando todavía existía el INAI.
No es la primera vez que se pone en duda la nacionalidad de la embajadora Peón Sánchez, pero sí la primera que se corrobora que tiene un acta de nacimiento cubana vigente en los registros oficiales de La Habana. Su historia de vida arroja demasiadas inconsistencias y contradicciones que, como servidora del Estado mexicano en el extranjero, tanto ella como la Cancillería de Juan Ramón de la Fuente tienen la obligación de esclarecer.
@DoliaEstevez