La cooperación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos para frenar el tráfico de drogas y armas mantiene su curso más allá de las declaraciones de Donald Trump. Este trabajo conjunto, que no da espacio a una acción militar contra el territorio mexicano, sostiene una estrategia basada en coordinación e inteligencia. Desde ese marco operativo, es posible evaluar decisiones, observar resultados concretos y contrastar enfoques sin recurrir al terreno de la confrontación. México optó por una ruta operativa basada en inteligencia, coordinación y corresponsabilidad bilateral. Bajo el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el país intensificó las acciones contra las redes del crimen organizado sin romper los mecanismos de cooperación con el país vecino. El enfoque priorizó el debilitamiento de estructuras financieras y logísticas.
Si nos vamos a las cifras oficiales de Estados Unidos vemos cómo el promedio mensual de fentanilo asegurado pasó de 771 kilogramos en 2024 a 338 kilogramos en 2025, un descenso de más de la mitad en un solo año. Más que un dato aislado, el registro refleja el efecto de una estrategia bilateral que cerró el paso a los precursores químicos y fortaleció la capacidad de interdicción en ambos lados de la frontera. El propio informe de amenazas de la DEA para 2025 confirma ese impacto al documentar un cambio en las condiciones de operación de los productores de fentanilo en México, ahora con un acceso más limitado a los químicos necesarios. El efecto no se queda en el laboratorio, se refleja en cadenas de suministro tensionadas, en un mayor número de extradiciones y en una presión creciente sobre las finanzas criminales, áreas donde el combate suele ser menos visible, pero más determinante.
Un componente central de esta estrategia recae en el trabajo del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. El fortalecimiento de las capacidades de inteligencia e investigación permitió concentrar las operaciones en las cúpulas criminales y no solo en los eslabones bajos. Esa lógica apunta a reducir de forma sostenida la capacidad operativa de los cárteles. Estos avances cuentan con respaldo desde Estados Unidos. En una columna publicada recientemente en The Hill, los excongresistas Christopher Shays y Richard Swett advirtieron que una acción militar contra México representaría un error estratégico y político. Recordaron el precedente de Venezuela, cuando Trump justificó una posible intervención bajo el argumento de frenar el flujo de drogas, sin resultados en el consumo interno ni en el desmantelamiento de redes criminales.
Hoy, los especialistas reconocen una verdad latente: el narcotráfico se sostiene en dos factores que se originan en Estados Unidos, por una parte, la demanda de drogas y por otra el flujo constante de armas hacia el sur. Ignorar esa realidad y apostar por la confrontación pondría en riesgo los avances alcanzados mediante la cooperación. Los datos y las voces que los respaldan coinciden en una conclusión incómoda para el discurso beligerante: en la lucha antidrogas, la eficacia no nace de la amenaza, sino de la inteligencia, la coordinación y los resultados medibles.
Estrategia Gas Natural
En el marco del 11th Mexico Infrastructure Projects Forum 2026, organizado por Industry Exchange, el presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural, Alfredo Bejos Inclán, dejó ver la relevancia del gas natural como un habilitador clave del desarrollo regional, la competitividad industrial y la transición energética en México, al destacar su impacto directo en la atracción de inversiones y el crecimiento económico de las entidades que cuentan con esta infraestructura. El sector muestra efectos significativos en la actividad productiva, con incrementos de hasta 50 por ciento en el PIB de los estados con acceso a gas natural, además de beneficios sociales en 26 entidades del país, donde más de 900 mil personas han sido impactadas a partir de inversiones que superan los 54 millones de dólares. Lo que también se expone, es la necesidad de acelerar proyectos estratégicos de almacenamiento y expansión de gasoductos para ampliar la cobertura a regiones que aún carecen de este energético, fortalecer la seguridad energética y garantizar condiciones más competitivas para la industria, la generación eléctrica y nuevos proyectos productivos, consolidando al gas natural como un activo esencial para el crecimiento económico sostenido y la transición hacia un modelo energético más eficiente y resiliente.
Voz en Off
Fresnillo filial de Industrias Peñoles, concretó la adquisición de la minera canadiense Probe Gold en una operación valuada en 770 millones de dólares canadienses, equivalente a alrededor de 555 millones de dólares estadounidenses, fortaleciendo de manera significativa su portafolio de crecimiento en oro. La transacción incorpora una base de recursos estimada en 10 millones de onzas de oro, encabezada por el proyecto Novador, un activo con capacidad para producir más de 200 mil onzas anuales durante un periodo superior a diez años, lo que aporta visibilidad de largo plazo y solidez a la estrategia de expansión de la compañía. La operación se alinea con una política disciplinada de fusiones y adquisiciones, enfocada en activos de alta calidad ubicados en jurisdicciones con tradición minera, capital humano especializado e infraestructura existente, lo que permite a Fresnillo diversificar su perfil productivo, reforzar su exposición al oro y consolidar su posicionamiento como un actor relevante en la minería global con una base de recursos robusta y potencial de crecimiento sostenible…..
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