La economía mexicana en la encrucijada: El saldo del 2025 y los desafíos del nuevo ciclo

15 de Enero de 2026

Pablo Trejo Pérez
Pablo Trejo Pérez
Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco

La economía mexicana en la encrucijada: El saldo del 2025 y los desafíos del nuevo ciclo

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Pablo Trejo

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EjeCentral

El 2025 será recordado como un año particularmente desafiante para la economía mexicana, marcado por un crecimiento casi nulo, una contracción significativa en la inversión y una incertidumbre persistente –tanto interna como externa–, que limitó el aprovechamiento de oportunidades clave como el nearshoring y la relocalización de cadenas de suministro.

Datos oficiales del INEGI indican que el PIB registró un crecimiento anual promedio cercano al 0.7-1.0%, en los primeros tres trimestres del año pasado, con una desaceleración notable en la recta final, que reflejó el impacto acumulado de factores como la política arancelaria estadounidense y la inestabilidad institucional. Para este 2026, las proyecciones apuntan a una recuperación marginal: la OCDE estima un 1.2%, el FMI alrededor de 1.4% y el Gobierno federal mantiene un rango optimista de 1.8-2.3%. No obstante, estas cifras siguen siendo insuficientes para recuperar las tendencias previas a la pandemia y colocan a México por debajo del promedio regional de América Latina (estimado en 2.3-2.5%).

A nivel global, la economía mundial experimentó una moderación. El segundo mandato de Donald Trump intensificó el proteccionismo estadounidense, mediante aranceles generalizados de hasta el 25% en sectores estratégicos como el acero, el aluminio y la industria automotriz. México, como principal socio comercial de EE. UU., enfrentó impactos directos: aunque muchas exportaciones se adaptaron al T-MEC, la incertidumbre frenó el dinamismo inversor. Para contrarrestar esto, México implementó aranceles propios (del 35% al 50% en ciertos productos provenientes de Asia) buscando proteger a la industria local, a riesgo de elevar la inflación y las tensiones diplomáticas.

El desempeño interno en 2025 fue débil. El consumo privado avanzó modestamente, mientras que la inversión fija bruta acumuló caídas de entre el 7% y 10%, atribuibles a la incertidumbre institucional derivada de la reforma judicial y la limitada inversión pública. Si bien el nearshoring atrajo flujos récord de Inversión Extranjera Directa (IED superior a 40 mil millones de dólares), su materialización plena se pospuso parcialmente debido a cuellos de botella en infraestructura, energía y permisos.

La inflación cerró el año pasado alrededor del 3.8-4.0%, permitiendo al Banco de México realizar recortes en la tasa de referencia hasta el 7.0-7.25%. Por su parte, el tipo de cambio mostró una apreciación moderada (18-19 pesos por dólar), aunque los analistas anticipan una depreciación gradual hacia los 20 pesos para este 2026, alineada con las presiones fiscales internas.

A pesar del bajo crecimiento, el mercado laboral exhibió resiliencia con una tasa de desempleo baja (cercana al 3.0%). Sin embargo, la calidad del empleo sigue siendo la asignatura pendiente: la generación de empleo formal se ralentizó drásticamente y la informalidad superó el 55%, afectando a más de 33 millones de trabajadores.

Al iniciar 2026, México cuenta con una economía resiliente pero frágil. Los riesgos a la baja persisten por la inminente revisión del T-MEC y la presión de una deuda pública estabilizada en el 52% del PIB. El desafío principal de este nuevo ciclo radica en fortalecer el mercado interno, reducir la incertidumbre institucional, restaurar el Estado de derecho y crear un entorno favorable para la productividad.

Aprovechar la ventana de oportunidad que aún ofrece la transición energética y la relocalización, dependerá de políticas que prioricen la estabilidad y la eficiencia fiscal para transitar, finalmente, hacia un crecimiento sostenido e inclusivo.

*Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco
X: @PabloTrejoizt