La ENAT brilla en el Cervantino 2026

30 de Octubre de 2026

La ENAT brilla en el Cervantino 2026

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Alejandra Cerecedo

Cuando pensamos en el Festival Internacional Cervantino, inevitablemente imaginamos grandes escenarios, compañías internacionales, espectáculos memorables y artistas que transforman las calles de Guanajuato en uno de los encuentros culturales más importantes de México. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a reconocer a quienes hacen posible esa magia desde detrás del escenario.

En su edición 54, el Festival Internacional Cervantino 2026 no solamente volvió a reunir expresiones artísticas de distintas partes del mundo, también abrió un espacio para demostrar la calidad del talento que se forma en las instituciones públicas de educación artística de nuestro país.

Un ejemplo es la participación de estudiantes, egresados y docentes de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), quienes, mediante un intercambio artístico y académico, contribuyeron al desarrollo técnico y creativo de las producciones presentadas en los 14 escenarios del festival.

Desde la escenotecnia hasta el diseño de iluminación, estos jóvenes profesionales demostraron que el talento mexicano no se limita a quienes reciben los aplausos del público. También está en quienes diseñan, construyen, coordinan y transforman los espacios para que cada espectáculo cobre vida.

Entre los participantes destacan los estudiantes Jorge Córdoba Davy y Alma Ruíz, así como los egresados Amaya Segura Jáuregui, Mano Noriega, Lucía Geraldo, Anabel Altamirano, Zoé Rojo, Dalia Quinto y Alan España, además de alumnos de intercambio como Martín Noble. Sus aportaciones representan una generación de creadores que entiende el arte como una combinación de sensibilidad, preparación técnica, disciplina y trabajo colectivo.

Especial reconocimiento merece Melisa Varïsh, egresada y docente de la ENAT, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir la coordinación de iluminación del Festival Internacional Cervantino. Su participación no solamente constituye un logro profesional, sino que también abre camino para que más mujeres ocupen espacios de liderazgo en áreas técnicas de las artes escénicas, donde su trabajo no siempre recibe la visibilidad que merece.

Todo ello bajo la dirección técnica de Kay Pérez y la subdirección técnica de Alberto Tufiño, en un esfuerzo que demuestra la importancia de integrar nuevas generaciones a proyectos culturales de alcance internacional.

La iluminación, la escenografía y la producción técnica no son elementos secundarios de una puesta en escena. Son parte esencial de su narrativa. Una luz puede cambiar el significado de una escena, construir una atmósfera o transmitir una emoción que las palabras no alcanzan a expresar.

Por eso, reconocer a quienes trabajan detrás del telón también significa reconocer que la cultura se construye colectivamente.

La participación de la ENAT deja una reflexión que debería trascender los días del festival: invertir en educación artística pública es abrir oportunidades para que jóvenes mexicanos desarrollen su talento, adquieran experiencia profesional y encuentren espacios donde demostrar sus capacidades.

En un país con una enorme riqueza cultural, resulta fundamental que las instituciones educativas y los grandes encuentros artísticos continúen construyendo puentes. Porque no basta con formar talento; también hay que generar las condiciones para que pueda crecer, trabajar y proyectarse.

El Cervantino 2026 nos recuerda que México tiene mucho que ofrecer al mundo, no solamente por sus artistas sobre el escenario, sino por las mentes y las manos que hacen posibles sus espectáculos.

Detrás de cada función hay historias que merecen contarse, profesionales que merecen reconocimiento y jóvenes cuyo talento también ilumina el futuro de la cultura mexicana.

¿Andaba de paseo?

La magia de Disney alcanzó al sistema judicial mexicano. O al menos eso parece luego de que trascendiera que Ciro Jonathan Reyes Camacho, procesado por un presunto fraude de 24.1 millones de pesos en Grupo Financiero YAMRE, se dio una escapada a Orlando, Florida. Lo que llama la atención es que el hijo del morenista y aspirante a Lerma, Ciro Reyes Ambriz, mantenía medidas cautelares que tenían retenidos sus documentos migratorios para no salir del país; sin embargo, se supo que a inicios de octubre tenía una reserva con todo y su familia para vacacionar en Walt Disney World, con pases a parques y hotel temático. Se dice que la excusa habría sido una presunta valoración médica en la ciudad; no obstante, el combo vacacional es una piedra en las aspiraciones de su padre, quien firmó como aval de la deuda con escrituras al parecer ajenas. Ahora, en tierras mexiquenses la duda es quién prestó la alfombra mágica.

Certificar para competir

En la industria alimentaria, la calidad depende tanto de los productos como de los procesos para prepararlos y distribuirlos. Ante una demanda que exige higiene, seguridad y abasto oportuno, las certificaciones representan un respaldo para las empresas que buscan fortalecer sus operaciones y mantener estándares verificables en la cadena de suministro. Bajo esa lógica, Grupo Operador de Alimentos EHMO, que dirige Fernando Manzanilla Bojórquez, cuenta con la certificación HACCP Codex Alimentarius; los distintivos H 20701, H 20702, H 20700 y M 23130; las normas ISO 9001:2025, ISO 45001:2018, ISO 14001:2015 e ISO 37001:2025, así como la NMX-F-CC-22000-NORMEX-IMNC-2019. Estos reconocimientos fueron otorgados por organismos como GCB Global Certification Body y CAV Certification with added value, además de la Secretaría de Turismo federal, a través del Programa de Calidad Moderniza. En un mercado donde las firmas con más altos estándares son los garantes de calidad y excelencia de toda la cadena productiva, estas certificaciones respaldan los procesos de EHMO y fortalecen su competitividad para ampliar operaciones y consolidar la confianza desde el productor hasta el cliente final.