Morena dilapidó el T-MEC

6 de Julio de 2026

Morena dilapidó el T-MEC

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La historia económica del México moderno no se explica sin la visión de Estado, la estrategia y la inteligencia con la que, hace más de tres décadas, los gobiernos del PRI transformaron a nuestro país en una potencia comercial y exportadora, con miras a colocarse entre las principales economías del mundo.

El andamiaje del libre comercio en América del Norte no fue fruto de la casualidad ni de la improvisación. Fue el resultado del profundo profesionalismo y la extraordinaria diplomacia que caracterizaron a los gobiernos del PRI, administraciones que con impecables formas en política exterior supieron sentarse de igual a igual con las potencias del mundo para garantizar estabilidad, empleo y desarrollo para las familias mexicanas.

Hoy, lamentablemente, atestiguamos cómo la soberbia ideológica y la ineptitud del gobierno de Morena están poniendo en jaque ese legado de prosperidad. Las recientes mesas de negociación y el colapso en la revisión del T-MEC no son un tropiezo aislado, sino la consecuencia directa de gobernar con dogmas, corrupción y opacidad.

Sí, el T-MEC sigue, pero condicionado, debilitado y bajo una revisión anual que poco margen dará a nuestra economía para salir del estancamiento. México está pagando el costo de instaurar un narcogobierno que ha entregado el control territorial a la delincuencia organizada, dinamitando la seguridad, provocando una profunda incertidumbre y sembrando la desconfianza absoluta en los mercados internacionales.

Hay que decirlo con total claridad: ni Estados Unidos, ni Canadá, ni ningún país del mundo querrá tener acuerdos con México si el gobierno actual no demuestra que es capaz de atender sus compromisos internacionales y generar condiciones reales de certeza económica, política y jurídica para nuestros socios. Nadie invierte un solo dólar en un país donde las reglas del juego se cambian al capricho y discrecionalidad del partido en el gobierno y donde el Estado de Derecho ha sido desmantelado.

Esta alarmante realidad mantiene en vilo a los sectores productivos de la nación. Las cámaras empresariales y el sector privado se han pronunciado y no están contentos; existe un profundo desacuerdo y una creciente preocupación por parte de quienes verdaderamente generan empleo en el país. El gobierno de Morena ha gobernado de espaldas a la iniciativa privada, asfixiando la competitividad en un momento crucial en el que el mundo se disputa las cadenas de suministro globales.

Vienen años muy difíciles para México. El fracaso de esta renegociación comercial se traducirá en menos inversiones, pérdida de empleos y un estancamiento que afectará directamente el bolsillo de los ciudadanos. Sin embargo, este escenario de debacle no tiene por qué ser permanente.

La crisis actual se puede revertir, pero exige un cambio de timón inmediato hacia un partido que ha demostrado con hechos que sabe gobernar, que respeta la diplomacia, que entiende el funcionamiento del mundo moderno y que sabe dar resultados: el PRI. Es momento de rescatar la certidumbre, de recuperar el prestigio internacional que nos fue arrebatado y de devolverle a México el rumbo de progreso que merece.