¿Quién es responsable de la pobreza?

6 de Julio de 2026

¿Quién es responsable de la pobreza?

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En mi colaboración de la semana pasada comenté la introducción del documento de la ONU titulado “Hoja de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento”. En esta ocasión quisiera abordar una de las secciones más interesantes de la parte uno, dedicada a la erradicación de la pobreza y a la forma en que ésta se define actualmente.

Los autores señalan, y coincido con ellos, que uno de los asuntos más importantes es la propia definición de qué es la pobreza. Como bien escriben, definirla no es un asunto políticamente neutral, ya que en función de dicha definición se determina su medición.

La medición de la pobreza ha ido evolucionando con el tiempo, con el objeto de hacer más clara su definición y no quedarnos únicamente con la medición monetaria o pobreza por ingreso, que fue como se empezó en todo el mundo; ahora se sabe que es necesario avanzar más allá de la consideración de los ingresos.

Los datos que arroja el documento indican que para abril de este año, utilizando la metodología del Banco Mundial, se estima que 826 millones de personas en el mundo, más de una de cada diez, viven en la extrema pobreza.

Aunque sin duda ha habido avances, ya que, utilizando la misma metodología, la pobreza extrema se ha reducido del 38% en 1990 al 8.5% en 2024, se espera que para el año 2030 habrá 600 millones de personas en tal situación, dejando sin cumplir el objetivo número uno de los ODS, que era eliminar la extrema pobreza.

Esta medición ya es considerada obsoleta por muchos especialistas, investigadores y organizaciones que se dedican a estos temas. Por ello, aproximadamente a partir de 1990, diversas organizaciones gubernamentales y civiles, al igual que personas dedicadas al tema, se plantearon que era necesario entender la pobreza como un problema multidimensional y no solo de escasez de recursos económicos y, sobre todo, como menciona el documento, como una violación llana a los derechos humanos.

Clara y sencillamente, el documento dice que la pobreza implica la falta de acceso y de derecho a una serie de bienes y servicios necesarios para poder gozar de ellos y lograr que se disfruten para dejar de ser pobres.

El Banco Mundial también cambió su metodología para incluir la medición multidimensional de la pobreza y, según el índice más reciente de 2025, se estima que 1,100 millones de personas, aproximadamente el 18.3 % de la población de 109 países, viven en esta situación, de la cual más de la mitad son menores de 18 años, lo cual es terrible para el futuro no solo de ellos, sino del mundo.

Y como ocurre en nuestro país, el documento menciona que la pobreza se concentra de una manera sistemática en grupos específicos, que incluyen a las mujeres, los pueblos originarios, los migrantes y las personas con discapacidad.

En uno de los temas cruciales, el documento indica que la desigualdad no solo coexiste con la pobreza, sino que la reproduce permanentemente, tomando en cuenta que nueve de cada 10 personas viven en países de elevada desigualdad. Menciona, por ejemplo, que en Brasil, Colombia y Sudáfrica quienes se encuentran en pobreza necesitarían nueve generaciones para salir de ella.

También menciona otro tema violatorio de los derechos humanos, y que nos afecta directamente: el referente al empleo informal. Según el documento, de los aproximadamente 2 mil millones de trabajadores -donde, por cierto, las mujeres no están bien contabilizadas-, casi el 58 % del total se encuentra en la informalidad, y nueve de cada 10 en los países de menor desarrollo y en la región subsahariana.

Para los autores del documento, la conclusión es simple: la pobreza es causa y consecuencia de la violación a los derechos humanos y que la pregunta es “¿por qué existe tanta pobreza y quién es responsable de ella?