Pervertido fuero

31 de Agosto de 2026

Pervertido fuero

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Fernando Székely

Ah, el fuero constitucional. Una de esas cosas que animan y dividen a los mexicanos. Y una de esas discusiones que tal vez están mal orientadas.

La intención original del fuero es buena y clara. Se supone que asegura que un servidor público no pueda ser perseguido arbitrariamente por su ideología o por el ejercicio de su función. En teoría protege, digamos, a un político de oposición de ser acosado, hostigado, rastreado, vigilado y asediado por el poder simplemente por ser de oposición. Y en un país como México para hacer política se necesitan ese tipo de frenos y garantías. Pero aquí el fuero se ha distorsionado. Y ya está muy lejos del ideal.

Esta semana la discusión del fuero se ha vuelto a poner sobre la mesa porque A) el senador sinaloense Enrique Inzunza (acusado por Estados Unidos de narcotráfico) se ha negado a separarse de su fuero y B), porque el diputado de Morena Alfonso Ramírez Cuéllar está planteando eliminarlo por completo. Pero tal vez vale la pena expandir un poco en A) y B).

El caso de A).

Hace ya mucho tiempo que Estados Unidos señaló al senador Inzunza y a otros 9 políticos sinaloenses de tener vínculos con el crimen organizado. Y a lo largo de los meses Inzunza ha sido el único que se ha negado a separarse de su puesto y ha sido el único que ha defendido codiciosamente su fuero constitucional.

Pero el fuero no servía para eso. El fuero no era para darle impunidad a un funcionario. Era para defenderlo del abuso del poder. Y aquí Inzunza lo está usando para mantenerse intocable.

Hay una larga tradición de los políticos que han usado el fuero para mantenerse lejos de la jurisdicción de la justicia. El caso más emblemático es el del político michoacano Julio César Godoy Toscano, que en épocas de Felipe Calderón fue acusado de vínculos con el narco. Cuando lo acusaron Godoy Toscano era diputado electo, así que si lograba tomar posesión quedaría protegido. Pero si acudía a la Cámara de Diputados a tomar posesión, lo arrestarían en el intento. ¿Y entonces qué hizo? Se escondió en la cajuela de una camioneta, entró escondido a la Cámara, se coló al pleno, tomó posesión y se volvió intocable. Claro que luego lo desaforaron, lo empezaron a buscar y él se tuvo que escapar. Hasta la fecha está prófugo de la justicia. Pero esa es otra historia.

El punto aquí es que políticos como Inzunza, como Godoy Toscano, como Cuauhtémoc Blanco han usado al fuero para mantenerse impunes, para blindarse de señalamientos posiblemente reales. Han pervertido la figura por completo. Y le han hecho un daño verdadero al servicio público mexicano y a los mecanismos que lo protegen.

La parte B)

Ahora, ¿enserio deberíamos eliminar el fuero? Yo creo que no.

  1. Todavía creo en lo que representa y creo que sigue teniendo vigencia.
  2. Hoy el Poder Ejecutivo y el partido dominante tienen más poder que quizás nunca antes en la historia de México. Sin la figura del fuero, ese poder se vuelve aún mayor.
  3. Yo creo que la discusión debería estar en otro lugar.

El principal problema del fuero no es el fuero como tal. El problema es que retirarle el fuero a un político es increíblemente complejo, tardado y laborioso. En la historia de México, a nivel federal, han desaforado, quizás a 20 funcionarios. Y eso en gran parte tiene que ver con lo complejo, tardado y laborioso que es el desafuero.

Pero quizás antes de eliminarlo por completo, no estaría de más ver qué pasa si mejor relajamos los requisitos del desafuero. Tal vez los políticos abusan menos de la figura.
Tal vez la procuran más. Tal vez mantenemos una figura que es objetivamente importante y tal vez los políticos aprenden a respetarla.