Sin prestigio ni vergüenza

31 de Agosto de 2026

Sin prestigio ni vergüenza

Dolia Estévez

El vergonzoso voto de abstención de México en la OEA no sorprendió a los nicaragüenses desterrados y desnacionalizados por el dictador Daniel Ortega. “Estamos muy claros que del gobierno mexicano no podemos esperar mucho porque su política exterior ha estado alineada con los autoritarios de la región. Jamás han asumido que en Nicaragua no hay tal derecho a la autodeterminación y que se trata hoy en día de la peor tiranía de las Américas”, me dijo Javier Meléndez, analista nicaragüense despojado de su nacionalidad y de sus bienes. “El gobierno de López Obrador y ahora el de Claudia Sheinbaum han consistentemente dado el apoyo al régimen Ortega-Murillo manteniendo el cliché de la autodeterminación de los pueblos. No teníamos expectativas que apoyaran la resolución”.

En la reunión del Consejo Permanente de la OEA el 19 agosto, Alejandro Encinas, representante del gobierno mexicano, no pudo explicar desde cuando acá defender a una dictadura represiva es defender la autodeterminación de los pueblos. Félix Maradiaga, excandidato presidencial desterrado por el régimen de Ortega, explica: “No estamos frente a una controversia ideológica ordinaria, sino ante una dictadura que ha anunciado que no habrá más elecciones, ha desmantelado las instituciones democráticas, persigue incluso a antiguos dirigentes sandinistas y ha despojado de su nacionalidad a centenares de ciudadanos”. Uno de 222 expresos políticos nicaragüenses expulsados en 2023, Maradiaga llamó “lamentable” la abstención, señalando que México, “por su peso histórico y diplomático”, tiene una responsabilidad especial. “Resulta contradictorio que la presidenta Sheinbaum critique —muchas veces con razón— las acciones unilaterales de Estados Unidos, mientras su gobierno debilita el principal espacio multilateral del hemisferio”.

El prestigio de la diplomacia mexicana ya no existe. Los gobiernos morenistas se han encargado de destruirlo. Guillermo Zamora, embajador mexicano en Managua, profesa abiertamente su “cariño y admiración” por Ortega. Creen que, o actúan como si creyeran, que Nicaragua sigue siendo la Nicaragua rebelde de 1979; y Ortega, el combatiente al que el embajador Gustavo Iruegas, representante del gobierno de José López Portillo en Managua, ayudó a trasladar armas y con quien se reunió en secreto para acordar la fecha para el rompimiento de relaciones con Somoza. Ortega no es el revolucionario idealizado por la 4T sino un sátrapa de Vladimir Putin al que debe su larga permanencia en el poder. Mi colega Marc Marginedas documentó que en la represión de las protestas antigubernamentales de 2018 en Managua que provocaron 355 muertos, hubo una vasta participación de agentes de inteligencia y asesores de seguridad rusos, incluidos francotiradores y antidisturbios enviados por el Kremlin que ayudaron a apuntalar a la dictadura. En Managua el temido Ministerio del Interior de Rusia mantiene abierto un edificio con estatus de sede diplomática. No solo eso. El parlamento aprobó recientemente un decreto autorizando a Moscú el envío de 230 militares rusos a Nicaragua. Marco Rubio describió a Nicaragua como “base operacional rusa” en el Hemisferio Occidental en testimonio ante el Senado en enero. Sabido es que el armamento ruso que usan los carteles mexicanos llega de Rusia vía Nicaragua. Encinas peca de ingenuo cuando afirma que la Nicaragua de Ortega no representa una amenaza a la seguridad regional.

A diferencia de Ortega, quien abiertamente respalda a Rusia contra Ucrania, el gobierno mexicano matiza su inclinación prorruso escudándolo en la falacia de la neutralidad como hizo Encinas cuando cacareó el consabido rutinario cliché de la “autodeterminación” para respaldar a la tiranía nicaragüense. En el prólogo para la edición mexicana de Rusia contra el Mundo (Ariel 2025) por Marginedas, escribí que los rusos se sienten operacionalmente intocables en nuestro país. En 2022, el Kremlin envió a México un vasto contingente de agentes de las agencias de espionaje rusos que operan en territorio nacional sin que se sepa qué hacen. La presidenta se niega a expulsarlos pese a las reiteradas peticiones de Washington.

Por encima de la abstención mexicana y del reprobable voto en contra de Brasil, la resolución de la OEA para convocar a una reunión de cancilleres sobre Nicaragua fue aprobada con 29 votos a favor. Todavía no hay fecha para su celebración. “Fue un triunfo importante para los nicaragüenses, independientemente que aún quede por ver las medidas que podrían tomarse a partir de la reunión de cancilleres”, me dijo Meléndez, director de Expediente Abierto, centro de análisis sobre Centroamérica. Otros en el exilio con los que hablé coincidieron en llamar “muy deplorable” que México no haya defendido el derecho de los nicaragüenses a elegir a sus gobernantes. Me pidieron no ser citados para proteger a sus familiares en Nicaragua. “Debieron haber votado a favor”, me dijo la embajadora eminente Martha Bárcena. “Pero hace tiempo que la política exterior tocó fondo y sigue hundida”.

@DoliaEstevez