La palabra “dejado” es una expresión coloquial que describe a una persona descuidada, que no se esfuerza lo suficiente, todo un conformista.
Quizás después de leer esta definición te sientas ofendido que nos digan que los mexicanos somos unos “dejados”, pero ¿será verdad que esta expresión coloquial sea parte de nuestro ADN como mexicanos?
Octavio Paz, el mexicano que se ganó el Premio Nobel en Literatura, precisamente por hablar de la mexicanidad, mencionó que los mexicanos tendemos a la soledad y a enmascararnos socialmente. Todo esto gracias a la conquista y el mestizaje, pero antes de que salgas a exigir una disculpa a los españoles por la violencia y demás crímenes de los que hoy los culpamos, debes saber que en el México colonial se crea un sistema de castas que fue la forma de clasificar a la población según las tres principales raíces étnicas: la europea (blanca), indígena y negra africana (y no te ofendas, así se les dice).
Lo que Paz y yo intentamos explicarte, es que gracias a esta mezcla de castas que dio por origen a los mexicanos, nos generó una crisis de identidad porque nunca hemos sentido que somos completamente descendiente de europeos, pero tampoco hijos de Moctezuma, Cuautemoc o la Malinche, bueno según Paz, de ésta última sí lo somos pues de ahí que nos sintamos unos “hijos de la chingada”, y no es ofensa, es reconocer que el término surge como una herida histórica y un tanto retórica de que México nació de la violencia, la imposición y ruptura social, o bueno así nos vendieron la historia y sí, así nos la hemos comprado.
Paz no ha sido el único que nos ha intentado explicar, mucho antes vino Samuel Ramos, el primero que habla del mexicano desde una perspectiva filosófica y psicológica. Ramos menciona que somos un pueblo con un gran complejo de inferioridad frente a las culturas europeas y que el machismo o la fanfarronería son un mecanismo de compensación psicológica.
Para complementar Roger Bartra en su libro “La Jaula de la Melancolía” menciona que más que un comportamiento psicológico de los mexicanos, la melancolía, la soledad, la inferioridad o la violencia es la construcción de un discurso cultural que se repite y se institucionaliza.
Finalmente citaré a uno de mis consentidos, Juan Manuel Zunzunegui, que termina por resumir todo lo anterior en una gran verdad: “México no es capaz de soltar su miseria”, refiriéndose a que para el mexicano la conquista ha sido un mecanismo para justificar, no para salir adelante.
Pero realmente ¿somos “dejados” los mexicanos?, si esto te resulta ofensivo, quiere decir que algo en tu inconsciente te dice “sí lo soy y no me gusta”, y como tú, quizás más de 100 millones de mexicanos responde igual.
La respuesta es simple, narrativa o no, sí nos hemos comprado la idea de que el mexicano es producto de una injusta, violenta e inmerecida conquista, pero en lugar de que este hecho histórico, que por cierto nos dio patria, nos haga abrir los ojos y poner en su justo lugar a cada actor, donde los españoles no hubieran conquistado la Gran Tenochtitlán de no ser por sus archirrivales como los tlaxcaltecas, texcocanos entre muchos otros pueblos indígenas que tenían resentimiento a los aztecas, además de agradecer que los españoles pagaron bien los favores a los aliados indígenas, lo que provocó que todos se mezclaran con todos. Por lo tanto, nuestra historia no es de mártires, somos hijos de conquistadores, pero también de indígenas que pelearon sus propios intereses a costa de otros, y ahí la historia ya no nos empieza a gustar ¿verdad?.
Y sí, el mexicano es “dejado” por que hemos encontrado más ganancias en ser la sociedad injustamente oprimida, que la sociedad que se sobrepone a la adversidad, a la injusticia histórica, que sale a las calles a pelear sus derechos, que alza la voz y que no permite gobiernos totalitarios.
Debemos dejar el drama que nos lleva a aceptar pensiones “por que somos un pueblo oprimido y me lo merezco por que es justo”, a pensar en cómo debemos trabajar por un México que crezca sin resentimientos y falsos discursos de ser constantemente humillados, sometidos o sobajados. El México del siglo XXI debe ser uno de libertad, crecimiento económico, democrático y apegado a la legalidad…pero el detalle es que constantemente evadimos la ley por nuestros traumas históricos, pero eso te lo contaré en el siguiente artículo.