Ríos que regresan, ciudades que respiran

30 de Enero de 2026

Miriam Saldaña
Miriam Saldaña

Ríos que regresan, ciudades que respiran

miriam saldaña.jpg

Miriam Saldaña

/

EjeCentral

En Corea del Sur, un río bajo el concreto volvió a la vida y transformó una ciudad entera. En la Ciudad de México, muchos siguen ocultos bajo el asfalto. El lunes 26 de enero tuve una reunión con Jaewon Lee, segundo secretario de la Embajada de la República de Corea en México. Más allá del encuentro diplomático, fue una conversación profundamente ambiental. Hablamos de ríos, de ciudades y de decisiones políticas que marcan generaciones. En particular, del megaproyecto de restauración del río Cheonggyecheon, en Seúl, y de una idea que desde hace tiempo me acompaña: desentubar el río La Piedad en la Ciudad de México. Cheonggyecheon no siempre fue el corredor verde y azul que hoy recorre el corazón de Seúl. Durante décadas fue un río degradado, cubierto por concreto y por una autopista elevada. Fue hasta principios de los años 2000 cuando el Gobierno Metropolitano de Seúl tomó una decisión audaz: retirar la infraestructura vial, recuperar el cauce y devolverle al río su lugar en la ciudad. De acuerdo con información oficial del propio gobierno de Seúl, el proyecto no solo restauró un ecosistema urbano, sino que redujo la temperatura local, mejoró la calidad del aire y se convirtió en un espacio público vivo, accesible y simbólico para millones de personas . Este ejemplo no es una postal extranjera ajena a nuestra realidad. En la Ciudad de México también hemos optado históricamente por entubar ríos como solución rápida al crecimiento urbano, pagando hoy las consecuencias ambientales. El río La Piedad, que alguna vez fue un cuerpo de agua vivo, hoy corre oculto bajo vialidades, convertido en drenaje, desconectado de la ciudadanía y del ecosistema siendo parte de una visión que priorizó el automóvil sobre la naturaleza . Durante la conversación con el representante de Corea del Sur, compartí la idea de impulsar, mediante un punto de acuerdo, un hermanamiento entre nuestro país y Corea del Sur que permita intercambiar experiencias técnicas, institucionales y financieras en materia de restauración de ríos urbanos. No se trata de copiar modelos, sino de aprender de decisiones valientes que ya demostraron que es posible reconciliar ciudad y naturaleza desde el ámbito público. En río Becerra tenemos las presas A, B y C, localizadas en la zona poniente de la ciudad. Estas presas cumplen una función fundamental de control hidráulico, la acumulación de basura y sedimentos reduce su capacidad, incrementa riesgos en temporada de lluvias y afecta directamente los ecosistemas asociados . Una de las desiciones que muestran la importancia por nuestros ríos y barrancas es la creación del gabinete de barrancas por nuestra Jefa de Gobierno, es una estrategia ambiental, social y de seguridad hídrica. La experiencia de Cheonggyecheon demuestra que cuando el Estado asume un liderazgo ambiental con visión de largo plazo, los beneficios se reflejan tanto en la calidad de vida como en la resiliencia urbana. En la Ciudad de México, el Gobierno ha venido impulsando una agenda ambiental sólida, orientada a la recuperación de cuerpos de agua, la gestión integral del riesgo y la protección de los ecosistemas urbanos. En este contexto, desentubar el río La Piedad se concibe no solo como una obra de infraestructura verde, sino como una acción estratégica que fortalece las políticas públicas existentes y reafirma el compromiso de construir una ciudad más sustentable, justa y preparada para las siguientes generaciones.