Un video circula en redes con la voz de un candidato diciendo algo que nunca dijo. Un elector le pide a un asistente de inteligencia artificial (IA) que le explique una propuesta de gobierno y recibe una respuesta ordenada, aunque sesgada. Un grupo de cuentas automatizadas amplifica un mismo mensaje hasta hacerlo parecer una opinión mayoritaria. Estas situaciones, cada vez más frecuentes en procesos electorales, resumen el reto que enfrenta hoy la ciudadanía digital.
La inteligencia artificial participa en muchas decisiones diarias. Responde preguntas, recomienda rutas, traduce texto y hace búsquedas que antes llevaban más tiempo. Su presencia seguirá creciendo. Por eso, la discusión pública no debe quedarse solo en celebrar sus beneficios o advertir sobre sus riesgos. Necesitamos aprender a usarla y entender sus límites.
El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) trabaja en el Laboratorio de DemocracIA, un taller dirigido a personas jóvenes de entre 18 y 29 años. Su objetivo es crear un espacio práctico para revisar la relación entre inteligencia artificial, ciudadanía y democracia, además de ayudar a desarrollar habilidades para usar estas herramientas de forma creativa, ética y responsable.
Para participar en la era digital, la ciudadanía necesita algo más que acceso a dispositivos y plataformas. Debe saber que estos sistemas funcionan con datos, instrucciones y modelos que pueden cometer errores, reflejar sesgos o mostrar información falsa que aparenta ser real. Usarlos sin cuestionar ni verificar las respuestas puede limitar nuestra capacidad para pensar, debatir y decidir por nosotros mismos. Peor aún, puede facilitar la difusión de información falsa o sesgada entre un mayor número de personas.
El taller empezará por preguntas básicas que a menudo se dejan de lado. Qué es la inteligencia artificial, cómo aprende, por qué puede dar respuestas incorrectas, qué diferencia hay entre un modelo de lenguaje, un asistente y un agente.
A partir de esta base, las personas participantes estudiarán sus efectos económicos, laborales, culturales, ambientales y políticos, así como riesgos concretos para la democracia, como los sesgos algorítmicos, la desinformación, los contenidos manipulados, la polarización y el uso de sistemas automatizados para influir en la conversación pública. El propósito es desarrollar criterios para identificar estos fenómenos y responder ante ellos.
La segunda parte del taller llevará la reflexión a la práctica. Las personas participantes elegirán un problema público de su comunidad, investigarán sus causas y alternativas, y construirán con apoyo de herramientas de inteligencia artificial, una propuesta cívica capaz de comunicarse y sostenerse ante otros. Se trata de un ejercicio de deliberación, donde la tecnología acompaña el trabajo, pero no lo sustituye.
El taller deriva de la Estrategia Integral de Educación Cívica 2024-2029 del IECM, que busca fortalecer el pensamiento crítico, la argumentación, la alfabetización mediática y la autonomía para actuar e intervenir en los asuntos públicos. Estas capacidades son indispensables para distinguir entre una respuesta útil y una respuesta plausible pero errónea. Ninguna herramienta sustituye la responsabilidad de las personas.
La inteligencia artificial puede ayudar a encontrar información de interés público, comparar propuestas, explicar temas difíciles, sistematizar datos y buscar soluciones a problemas de la comunidad. Se trata de definir para qué puede servir, en qué condiciones y con qué responsabilidades. Formar ciudadanía digital significa dejar de ser usuarios pasivos y convertirse en participantes capaces de entender, cuestionar y orientar sus usos.
La democracia necesita personas que comprendan el entorno tecnológico en el que viven. Aprender a hacer preguntas, comprobar información, debatir resultados y buscar soluciones en grupo es una forma concreta de practicarla. Ese joven que hoy le pregunta a un chatbot de IA cómo funciona el gasto público, mañana podrá exigirle cuentas a quien lo administra. El taller ayudará a construir, con otros, las preguntas correctas y brindará herramientas para la lectura crítica de las respuestas ofrecidas.
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