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Brenda Mireles

El panorama para los estudiantes no es alentador, incluso cuando regresen a las aulas. Francisco Alejandro Enríquez Torres, especialista de educación de la Universidad La Salle, pronostica que la suspensión de clases presenciales y la educación a distancia originarán un retroceso de siete años en el sistema educativo mexicano. 

Tanto en aprendizaje como en oportunidades, los jóvenes que saldrán de secundaria serán uno de los grupos más afectados, seguidos por los universitarios.

Para recuperar los avances que comenzaban a lograrse como el derecho a la educación inclusiva y el derecho de alumnos a participar en su educación, el especialista señala que en el mejor de los casos serán necesarios cinco años, un problema que se suma a la deserción escolar que hasta septiembre había alcanzado a 305 mil 89 universitarios.

A pocas semanas de haber iniciado el ciclo escolar 2020-2021, Luciano Concheiro Bórquez, subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de la Educación Pública (SEP), admitió que durante el ciclo anterior 10% de los estudiantes de educación básica abandonaron sus estudios; un total de dos millones 525 mil 330 niños que no se adaptaron a las clases a distancia.

Además del rezago educativo y la deserción, los problemas que dejarán las clases virtuales impactarán también al sector productivo, ya que el abandono de los espacios en el nivel superior podría provocar una escasez de personal especializado  y de avances tecnológicos e innovaciones.

Y aunque las medidas de distanciamiento eran necesarias para frenar los contagios, el problema no es fácil de abordar en México. 

El especialista señala que no es suficiente transmitir las clases a través de televisión o internet: hace falta impulsar acciones focalizadas para cada nivel educativo; desde preescolar hasta universidad, e incluso implementar políticas específicas en las regiones norte, centro y sur.

Oportunidades

Al respecto, la revista especializada El mundo de la educación admite que el sistema educativo en el país es demasiado grande como para ser manejado por un único organismo. La educación es un compromiso en el que deben participar todos los sectores de la sociedad. Países como Finlandia lo han demostrado; se requiere la interacción entre docentes, autoridades, estudiantes, familias y expertos. 

En México, el primer paso es reconocer que la política educativa debe ser un instrumento 100% dedicado al servicio del aprendizaje que debe reconocer que el aprendizaje es algo que responde a variables como los ambientes de aprendizaje en el hogar, en la escuela y en la comunidad.

Ante un regreso a clases a futuro, Enríquez Torres indica que sería una gran oportunidad para que la SEP cambie el modelo de aprendizaje y mantenga los recursos tecnológicos y televisivos combinándolos con el aprendizaje presencial.

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