Un teléfono inteligente sabe quiénes somos, dónde estamos y qué hacemos, ¿hasta qué punto respeta nuestra privacidad?
La presencia de los teléfonos inteligentes en la vida cotidiana les ha dado una posición privilegiada en el acceso a la información privada de cada uno de sus usuarios, de tal modo, que ahora casi todos los datos de la persona que usa alguno de estos dispositivos se encuentran registrado en la red.
Cargar con un dispositivo celular a donde quiera que se vaya permite trasladar toda clase de datos, que muchas veces sin darnos cuenta, está transmitiendo más de lo que uno se imagina.
Tan solo el GPS cuando está activado puede dejar un registro de la ruta que se está transitando, los lugares que se ha visitado e incluso los tiempos que permaneció en esa locación.
Según el reporte de seguridad en internet elaborado por la empresa Symantec, en el 2015 se adquirieron 1.4 billones de celulares inteligentes, los cuales están trasmitiendo información constantemente. https://symc.ly/1Ytqm9Y
Y una de las principales amenazas, proviene de las aplicaciones disponibles en las tiendas ‘apps’ para smartphones, de las cuales se pueden descargar una amplia diversidad, algunas gratuitas y otras con costo.
Sin embargo, son desde estas descargas que se puede llegar a vulnerar la seguridad de los dispositivos, incluso algunas apps pueden esquivar los antivirus instalados en los celulares.
Las herramientas y características de estos celulares, similares a una computadora, implican retos emergentes de seguridad y aumentan los riesgos existentes cada año.
El wifi, la cámara web, la trasmisión de audio, texto y vídeo, así como el acceso directo a cuentas bancarias, correo electrónico, redes sociales y navegadores hacen del teléfono inteligente una ventana de ingreso a la vida privada.
Pero las amenazas de seguridad no provienen únicamente de los cibercriminales. Actualmente existen debates al respecto del acceso que pueden tener los gobiernos o las entidades de seguridad y justicia, sin regulaciones concretas o un marco legal que restringa y controle el nivel de acceso que se les puede otorgar.
En México el artículo 16 Constitucional garantiza que todas las comunicaciones privadas son inviolables, no obstante, la autoridad federal podría solicitar la intervención de las mismas en el caso de que exista una causa legal que lo motive. Entre tanto, las compañías de teléfonos celulares tienen el derecho de guardar la metadata de sus llamadas, es decir toda la información que pasa por sus líneas, que si bien, no pueden divulgarlas, hay registro e historial de cada conversación y navegación que realizamos.
La consultora Rand Corporation realizó un análisis sobre la brecha entre las regulaciones y la tecnología, se encontró que los mecanismos de protección de la privacidad están mejorando, sin embargo, estas medidas aún no son suficientes. https://bit.ly/2ft3VX3
A pesar de los progresos, la tecnología por sí sola no puede cubrir las necesidades de la protección de datos, el desarrollo de la tecnología debe ir a la par de la construcción de políticas públicas que garanticen la funcionalidad y la seguridad de sus usuarios.
Ciertamente, se deben tener las precauciones necesarias respecto a los datos personales que se comparten, aunque se utilicen métodos de encriptación, todavía persisten fugas de información a través de software espía de fácil adquisición o funciones de redes sociales que pueden comprometer nuestra seguridad digital y personal.
*Analista en temas de Seguridad, Educación y Justicia *Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: https://eepurl.com/Ufj3n