La CDMX se construye entre vecinas y vecinos

11 de Marzo de 2026

La CDMX se construye entre vecinas y vecinos

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Cecilia Aída Hernández Cruz.

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EjeCentral

En casi todos los edificios, unidades habitacionales, condominios o cuadras hay una vecina o un vecino que siempre está pendiente de mejorar el lugar donde vivimos. Es quien organiza a la comunidad cuando hace falta arreglar algo, quien toca la puerta de la alcaldía para pedir poda de árboles o reparación de baches, quien busca apoyos para mejorar un parque o una banqueta. Muchas veces lo hace sin reflectores, simplemente porque le importa su entorno.

Sería ideal que todas y todos nos involucráramos de esa manera. Claro que la vida cotidiana suele estar llena de pendientes, trabajo y responsabilidades. Pero quienes participan más en su comunidad no necesariamente tienen más tiempo; muchas veces lo que tienen es una convicción profunda de que el lugar donde vivimos puede mejorar si alguien decide involucrarse.

En las ciudades más dinámicas del mundo ese tipo de participación vecinal es parte de la vida pública. En ciudades como Nueva York existen los community boards, integrados por residentes que opinan sobre planeación urbana, servicios y desarrollo local. En Barcelona funcionan los consejos de barrio, espacios donde las vecinas y vecinos dialogan directamente con las autoridades municipales. En distintos lugares se ha comprobado que cuando la comunidad participa en las decisiones de su entorno, los proyectos públicos suelen responder mejor a las necesidades reales de la gente.

En la Ciudad de México contamos con una figura que busca precisamente fortalecer esa participación: las Comisiones de Participación Comunitaria, conocidas como COPACO. El próximo 3 de mayo, además de participar en la consulta de presupuesto participativo para 2026 y 2027, la ciudadanía elegirá a las personas que integrarán estas comisiones. En términos simples, son vecinas y vecinos que de manera formal representan el vínculo entre la comunidad y las autoridades locales. Estos procesos de participación comunitaria son organizados por el Instituto Electoral de la Ciudad de México.

Cada COPACO está integrada por nueve personas de la misma unidad territorial. Su labor es dar seguimiento a las necesidades del barrio, promover actividades comunitarias y servir como puente entre la ciudadanía y las autoridades locales. Es un cargo honorífico, pero cuenta con algunos apoyos que facilitan el trabajo comunitario, como una tarjeta de movilidad para transporte público y materiales básicos para sus actividades.

En esta ocasión se conformarán COPACO en cada una de las mil 764 unidades territoriales. La integración de las comisiones también tiene reglas claras. Deben conformarse de manera paritaria y se da prioridad a que distintas voces tengan espacio en cada COPACO, como personas jóvenes, de la diversidad sexual y con alguna discapacidad. Además, quienes participen no pueden desempeñar cargos en la administración pública ni ser representantes populares. Deben residir en la unidad territorial correspondiente, tener ciudadanía mexicana, estar en pleno ejercicio de sus derechos y contar con credencial para votar vigente.

El registro para quienes deseen participar estará abierto del 10 al 21 de marzo de 2026. También habrá una modalidad de votación anticipada por internet, que se realizará entre el 20 y el 28 de abril, para lo cual la ciudadanía deberá registrarse previamente entre el 23 de marzo y el 15 de abril.

A veces pensamos que la participación ciudadana solo ocurre en los grandes debates públicos o en las elecciones más visibles. Pero muchas de las decisiones que impactan nuestra vida diaria empiezan mucho más cerca. En la cuadra, en el parque del barrio, en la organización de las vecinas y vecinos que quieren mejorar el lugar donde viven.

Quizá en tu edificio o en tu colonia ya hay alguien que siempre levanta la mano para resolver problemas comunes. O quizá eres tú esa persona. Las COPACO son, justamente, una forma de convertir ese interés cotidiano por la comunidad en una vía concreta para mejorar el entorno compartido. Las ciudades no se transforman solo desde las oficinas públicas. También se construyen desde las calles que habitamos todos los días.