Críticas ideológicas

23 de Julio de 2024

Enrique Del Val
Enrique Del Val

Críticas ideológicas

enrique del val

Podría ser sorprendente, pero la verdad es que la mayoría de los críticos occidentales sobre China que expresan sus opiniones en periódicos y revistas de Estados Unidos y Europa están en desacuerdo con lo que está ocurriendo en la economía en varios de sus capítulos.

China se encuentra con problemas debido, principalmente, a la desaceleración del crecimiento económico y del consumo, la mala situación de las inmobiliarias, el desempleo juvenil y el aumento de la deuda, en particular de los gobiernos municipales, entre las principales causas.

La revista The Economist indica que China tiene un estancamiento debido esencialmente a la falta de confianza de los inversores privados y de los consumidores, y urge a las autoridades a que modifiquen sus políticas económicas para restaurar el crecimiento, sobre todo a través de inversiones y eliminando restricciones, como el control de la migración interna.

Sin embargo, creo que muchas de estas críticas son ideológicas, porque si nos basamos en los datos, vemos que de 1996 a 2021 el crecimiento del PIB de China se reporta en el 8.7 %, mientras que en los países de la OCDE fue del 2.0 y en Estados Unidos del 2.4 %.

Su crecimiento económico ha sido lo que le ha permitido eliminar la pobreza de millones de chinos a lo largo de estos años. Con la llegada de la pandemia y sus consecuencias, la economía ha sido afectada, pero la política de restricciones aplicada permitió salvar a miles de chinos de la muerte, a diferencia de otros países.

En mi opinión, lo que está en discusión ahora es si esta versión de “socialismo con características chinas” puede seguir funcionando con un sector privado que ya en 2018, según palabras del presidente Xi, “aporta más del 50 por ciento de los ingresos fiscales del país, el 60 por ciento de la producción económica y el 80 por ciento del empleo urbano”.

La casi quiebra de la inmobiliaria más grande del país, Evergrande, se debe, a mi juicio, a la ambición desmedida del sector privado por obtener ganancias fáciles y no considerar lo que el presidente decía: que la vivienda es para vivir, no para especular.

Se habla del desempleo juvenil, que sin duda es muy alto, de cerca del 20 % de la población, a pesar de que se dice que hay muchas ofertas de empleo. Sin embargo, los graduados de las universidades chinas buscan trabajos que consideran mejor remunerados y con menos horas, como en la banca y las empresas de tecnología, en lugar de las ingenierías o la industria de la construcción. Es importante tomar en cuenta el crecimiento espectacular de los graduados de las universidades, que superan los 11 millones.

En este tema hay que considerar que China ha hecho un esfuerzo constante por la educación superior, teniendo siete universidades dentro de las 100 mejores del mundo y nueve entre las 50 mejores en matemáticas a nivel global. Esto indica que el país está preparado para el futuro.

Lo que está en juego, más allá de la crítica interesada de los gobiernos opuestos a China, es la necesaria revisión que tendrán que hacer el gobierno y el partido comunista sobre cómo avanzar y salir adelante.

Se debate si es conveniente seguir la propuesta neoliberal de abrirse más al mercado, permitir tasas de interés menores y subsidiar al sector privado, especialmente en el área inmobiliaria, para resolver su crisis. O si el gobierno debe profundizar su intervención en la economía para salir de varios problemas.

Se dice fácil pero, para un país con la extensión que tiene y con más de 1,420 millones de habitantes, tomar decisiones de política de cualquier tipo no es sencillo. Por eso, muchas de las críticas carecen de la perspectiva de la dimensión del problema.

A pesar de todo, China crecerá este año 5 % del PIB, una cifra que los Estados Unidos y los países europeos desearían alcanzar.

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